NotMid 11/03/2026
EDITORIAL NotMid
En el complejo camino hacia la transición, es imperativo establecer “proxys” o hitos que funcionen como brújula. Estos indicadores nos permitirán discernir si avanzamos hacia un cambio estructural o si, por el contrario, estamos ante una maniobra “gatopardiana” donde todo cambia para que nada cambie.
Hoy, el indicador más elocuente de este rumbo será la designación del nuevo Fiscal General.
Un país que clama por inversiones milmillonarias para su reconstrucción no puede permitirse el lujo de tener a un extorsionador al frente de la vindicta pública. Una nación que urge de paz y reconciliación no puede entregarle la justicia a quien haya sido cómplice, por acción u omisión, de la represión y la tortura.
Un Fiscal competente e independiente representa el punto de encuentro definitivo entre los intereses de la comunidad internacional y las aspiraciones del pueblo venezolano. Son agendas concurrentes. En contraste, un Fiscal designado con el único propósito de proteger a figuras del poder —como Delcy Rodríguez— representaría “hambre para hoy y más hambre para mañana”. Sería, en definitiva, perpetuar el ciclo que nos subordinó a intereses antioccidentales y a las órbitas de las dictaduras globales.
Para quienes consideren esta lectura como una exageración, bastaría con revisar el historial de algunos candidatos que ya comienzan a sonar. Sus trayectorias están marcadas por el negacionismo de una tragedia humanitaria y de derechos humanos que es, a todas luces, innegable.
