NotMid 07/01/2026
EDITORIAL NotMid
La hoja de ruta trazada por la administración estadounidense para gestionar la transición venezolana —un proceso que, subrayamos, ya está en marcha— no parece diseñada para facilitar un aterrizaje suave, sino para desarticular quirúrgicamente a las figuras clave de la Revolución Bolivariana.
Es físicamente imposible que las condiciones impuestas recientemente por la Casa Blanca puedan cumplirse sin provocar una fractura sísmica en el entorno de Diosdado Cabello y otros jerarcas. Lo que antes parecían teorías conspirativas sobre los planes de la oposición, hoy palidece ante la crudeza de las exigencias reales: el control directo sobre la cuota petrolera y la ruptura inmediata del cordón umbilical con Cuba, Rusia y China. Se trata de un cambio de paradigma total que deja al chavismo sin sus pilares estratégicos.
Es imperativo recordar que el país ha llegado a este abismo por la exclusiva responsabilidad de Nicolás Maduro y su círculo íntimo. No hay lugar para el engaño: la soberbia de quienes se creyeron intocables ha sido el motor de su propia ruina.
Tras la captura del líder y la capitulación de una Fuerza Armada que no opuso resistencia, la pregunta es obligada: ¿sobre qué base moral o fáctica pueden resistirse ahora al presidente de la potencia más grande del mundo? Los antiguos “bullies” de la política regional han encontrado una fuerza infinitamente más capaz. En este escenario, no sería extraño ver a figuras como Delcy Rodríguez intentar una entrega apresurada del poder a Edmundo González, buscando que el presidente electo asuma los costos de la reconstrucción mientras ellos intentan salvar su pellejo.
El impacto de la caída de Maduro y Cilia Flores apenas comienza a digerirse. Es un veneno de acción retardada que, superada la fase de negación, terminará por implosionar lo que queda del sistema. Quizás ahora, el alto mando entienda que despreciar los resultados del 28 de julio fue su error fatal. La hybris —esa desmesura que precede a la caída— los ha dejado sin margen de maniobra, intentando resolver una cuadratura del círculo donde la única prioridad real ya no es el país, sino la simple supervivencia.
