NotMid 05/01/2026
OPINIÓN NotMid
La pelea Trump vs. Maduro terminó en nocaut fulminante. El resultado: un Maduro derrotado, humillado, enjuiciado y —lo que es más amargo para él— traicionado por su propio entorno.
Hoy entramos en la segunda fase del proceso: Donald Trump vs. Diosdado Cabello. Es un juego de suma cero donde solo uno puede prevalecer. En este tablero, las piezas se mueven bajo una lógica de supervivencia y pragmatismo brutal.
Delcy: La administradora de la derrota
Delcy Rodríguez no es el actor más relevante por peso propio, sino por designación. La sentencia del TSJ que intenta legitimarla es papel mojado en un país sin instituciones. Su único soporte real es Donald Trump.
Ficha histórica de José Luis Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez, Delcy se encuentra hoy entre la espada y la pared: Trump le exige una transición real, mientras Diosdado le exige atrincherarse en el esquema de dominio total. La “moderada”, como la llamó el New York Times, debe decidir si es el puente hacia la democracia o el último fusible del sistema.
Diosdado: El último bastión del radicalismo
Diosdado Cabello representa al chavismo que no está dispuesto a negociar. Jefe de los grupos paramilitares que sostienen la estructura territorial, su objetivo es dinamitar el plan de Washington o morir en el intento. Sus próximas ruedas de prensa serán el termómetro real del conflicto; en ellas se medirá cuánto control le queda al aparato represivo frente a la avanzada norteamericana.
El factor militar: La “servilleta” de la supervivencia
La Fuerza Armada Nacional (FANB) enfrenta un dilema existencial. Delcy necesita que Padrino López acate la “transición tutelada” para evitar un conflicto directo con el poderío militar estadounidense, un escenario que aterra a la cúpula. El camino fácil para los militares es Washington; el camino difícil es mantenerse leales a un Diosdado que los arrastraría al abismo.
El “Berenjenal” de Trump
Trump se engolosinó con su victoria militar y ahora es el dueño absoluto del desenlace venezolano. Al apartar públicamente a María Corina Machado del proceso operativo, le hizo un favor estratégico: creó un cortafuegos que la protege de las manchas de una intervención militar.
Mientras tanto, la administración Trump ejecutó una “operación serrucho” política en paralelo a la militar. Los hermanos Rodríguez llevaban meses vendiéndose en Qatar como la alternativa “potable” frente a Maduro. Trump compró esa estabilidad inmediata para evitar un “nuevo Vietnam”, logrando una transición en calma, pero bajo sus propias condiciones.
María Corina y Edmundo: Blindados por el caos
Edmundo González sigue siendo el presidente electo y María Corina la líder indiscutible. Si la transición de Trump fracasa, el costo político será exclusivamente del magnate. Si sale bien y se llega a una democracia plena, ganará quien tiene los votos. Ellos están ilesos, esperando el momento en que el polvo del terremoto militar se asiente para ejercer su legitimidad popular.
La lista de tareas para el “Gobierno Trump-Rodríguez”
Si el apoyo de Trump a Delcy es real, las medidas de cumplimiento inmediato no se harán esperar. El movimiento MAGA y la seguridad nacional de EE. UU. exigirán resultados tangibles:
- Limpieza política: Liberación de presos políticos (incluyendo estadounidenses y aliados como los argentinos e italianos) y cese de la persecución.
- Ruptura geopolítica: Corte de lazos con Irán, Hezbollah y Cuba.
- Seguridad regional: Desmantelamiento del narcotráfico y de la guerrilla (ELN y FARC).
- Justicia financiera: Entrega de los testaferros clave (Alex Saab, Nicolasito y el clan Malpica Flores) que usaron el sistema estadounidense para lavar dinero.
- Golpe energético: La salida de Venezuela de la OPEP, un viejo sueño de Trump para quebrar el cártel petrolero.
El juego ha cambiado. Ya no se trata de resistencia, sino de una transición tutelada por el Pentágono con administradores locales que traicionaron a su jefe para salvar la piel.
