NotMid 24/02/2026
MUNDO
KIEV – Bajo un cielo que empieza a soltar el lastre del invierno, el bosque de banderas de la plaza Maidán se extiende como un organismo vivo. No son solo trozos de tela; son los nombres, rostros y unidades militares de quienes cayeron para que, cuatro años después de la invasión a gran escala, Ucrania siga existiendo. Hoy, entre el deshielo de semanas de frío infernal, las fotos de los fallecidos emergen de la nieve ante la mirada de los líderes europeos.
Un frente diplomático en el corazón de Kiev
El presidente Volodímir Zelenski, flanqueado por Ursula von der Leyen (Comisión Europea) y António Costa (Consejo Europeo), encabezó una ofrenda floral que simboliza el respaldo de los aliados más consistentes de Kiev. La comitiva, que incluyó al presidente finlandés Alexander Stubb y a una nutrida representación de ministros de Exteriores, no llegó con las manos vacías.
Von der Leyen anunció un “paquete energético” de 920 millones de euros destinado a reconstruir la red eléctrica y de calefacción, devastada por los ataques de misiles rusos. Además, lanzó un mensaje directo a la resistencia de Viktor Orbán: el préstamo de 90.000 millones de euros llegará a Ucrania “de una forma u otra”, esquivando los bloqueos húngaros.
La paradoja del Druzhba: Como gesto de realismo político, la UE ha pedido a Kiev agilizar las reparaciones del oleoducto Druzhba —dañado por bombas ucranianas—. Este conducto es vital para el suministro de petróleo ruso a Hungría y Eslovaquia, los mismos países que obstaculizan la ayuda financiera.
2027: El horizonte de la adhesión
Para Zelenski, el apoyo militar no es suficiente si no hay una meta geopolítica clara. “El año 2027 es fundamental para nosotros; es una fecha alcanzable para la adhesión”, insistió el mandatario ante el Parlamento Europeo por vía telemática. Para Kiev, la entrada en la UE no es solo una aspiración económica, sino un escudo diplomático frente a las ambiciones de Vladímir Putin.
El factor Trump y el mensaje al G7
En un movimiento audaz, Zelenski invitó personalmente a Donald Trump a visitar Maidán: “Solo entonces se puede entender de qué trata realmente esta guerra”, afirmó. Casi simultáneamente, los líderes del G7 —incluido el presidente estadounidense— reiteraron su “apoyo inquebrantable”, aunque subrayaron su respaldo a los esfuerzos de Trump para iniciar un proceso de paz mediante conversaciones directas.
“Putin es la guerra misma”
El discurso final de Zelenski fue una advertencia a la complacencia europea. Enmarcó el conflicto como una lucha estructural entre la democracia y el autoritarismo, recordando el rastro de agresiones rusas desde Chechenia y Siria hasta la actualidad.
Para el líder ucraniano, la única vía hacia una paz real pasa por la asfixia económica del Kremlin, exigiendo la eliminación total del petróleo ruso en los mercados europeos. “Putin no es un interlocutor, es la guerra misma”, sentenció, llamando a Europa a no ceder ante la intimidación como herramienta política.
Agencias
