NotMid 06/04/2026
USA en español
La diplomacia regional se asoma al abismo. Los esfuerzos de mediación entre Washington y Teherán parecen haber caído en saco roto tras la última y durísima amenaza del presidente estadounidense, Donald Trump. El mandatario ha advertido que devolverá a Irán a la «Edad de Piedra» si el régimen persa no acata su propuesta de tregua y reabre por completo el Estrecho de Ormuz.
El ultimátum de la Casa Blanca expira el martes a las 20:00 horas (hora de Washington), tras un nuevo ajuste en el calendario. Bajo la promesa de golpear las infraestructuras energéticas y civiles más críticas del país, Trump fue tajante en sus redes sociales: “El martes será el Día de la Central Eléctrica y el Día del Puente, todo en uno. ¡No habrá nada igual!”.
Un país de 90 millones en la diana
De no alcanzarse un pacto, el presidente estadounidense planea escalar el conflicto atacando centrales eléctricas, nodos de transporte y plantas desalinizadoras. Estas acciones paralizarían un país de 90 millones de habitantes, dificultando su recuperación económica tras la guerra. Como preludio, las fuerzas estadounidenses ya han bombardeado el puente más grande de Irán, que conecta Karaj con la capital, alegando que la infraestructura civil era utilizada para el transporte de misiles.
A pesar de la retórica incendiaria en Fox News —donde llegó a afirmar que considera “apoderarse del petróleo”—, Trump matizó poco después que algunos funcionarios iraníes ya están negociando y que ve una “buena posibilidad” de encontrar una postura común.
El polvorín regional y la respuesta iraní
La respuesta de Teherán no se ha hecho esperar. Irán ha advertido que abrirá “las puertas del infierno” si Estados Unidos e Israel intensifican sus ataques. En una demostración de fuerza, la Guardia Revolucionaria ha lanzado ataques contra infraestructuras en Kuwait, Bahréin y Emiratos Árabes Unidos, afectando plantas petroquímicas y desalinizadoras.
Mientras tanto, la coalición formada por Egipto, Pakistán y Turquía mantiene líneas telefónicas abiertas en un intento desesperado por frenar la escalada. El ministro egipcio, Badr Abdelatty, alertó sobre una “explosión sin precedentes” en la región, mientras que figuras como Mohamed El Baradei, exdirector de la OIEA, han pedido la intervención urgente de la UE, China y Rusia para evitar que se crucen líneas rojas irreversibles.
Ataque a la central nuclear de Bushehr
La tensión ha alcanzado su punto más crítico con los ataques a la central nuclear de Bushehr. Esta instalación, la única planta nuclear civil operativa en Irán, ha sido alcanzada ya en cuatro ocasiones desde el inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. El último bombardeo se cobró la vida de un trabajador, aunque la OIEA ha confirmado que, por el momento, no se han detectado fugas de radiación.
Ante la gravedad de la situación, la empresa estatal rusa Rosatom ha iniciado la evacuación masiva de su personal:
“Hoy comenzamos la principal oleada de evacuaciones. Los autobuses han partido desde Bushehr hacia la frontera con Armenia”, declaró Alexei Likhachev, director de la entidad.
Con el reloj avanzando hacia el martes por la noche, la región contiene el aliento ante lo que podría ser una campaña de bombardeos sistemáticos contra el corazón industrial y de supervivencia de Irán.
Agencias

