NotMid 24/02/2026
EDITORIAL NotMid
El mismo día en que la Unión Europea asoma el levantamiento de sanciones contra Delcy Rodríguez, la vicepresidencia del régimen desempolva el viejo manual del terror. No hay sorpresas: mientras Bruselas busca puentes, el chavismo construye muros, recurriendo a la amenaza sistemática y a la fabricación de conspiraciones para intentar asfixiar al liderazgo democrático.
Es su naturaleza, como dicta la fábula del escorpión.
Para no desentonar con el guion, Rodríguez promete “pruebas”. Es fácil imaginar el calibre de tales evidencias: montajes burdos y narrativas circenses al mejor estilo de Diosdado Cabello, herramientas que históricamente han servido para encarcelar a miles de inocentes.
La verdadera conspiración contra la paz no viene de la oposición, sino de la cúpula que hoy intenta fabricarse un traje a la medida para evadir la transición. En este diseño participan, con entusiasmo servil, personajes como Bernabé Gutiérrez y otros “alacranes” que han decidido canjear la dignidad del país por un “enchufe” y una cuota de poder ficticio.
El paisaje dictatorial sigue intacto bajo el barniz de la normalización:
- Amnistías de fachada que no liberan a nadie de fondo.
- Censura sistemática con el cierre de emisoras de radio.
- Laberintos judiciales diseñados para impedir la libertad plena.
Pero el colmo del cinismo —el “caradurismo” en su estado puro— es el anuncio de la remodelación del Helicoide. Pretenden pintar las paredes del centro de tortura más grande de América Latina mientras los presos políticos siguen adentro. Un maquillaje estético para una realidad podrida.
La simulación tiene patas cortas. El mundo observa, pero nosotros no podemos perder de vista lo esencial: mientras ellos amenazan, los $880 millones en Suiza y el entramado de los Saab siguen siendo la herida abierta de un saqueo sin precedentes.
¡Seguimos!
