NotMid 22/02/2026
EDITORIAL NotMid
Hay que poner una cuña definitiva a la puerta giratoria de la represión. Es imperativo que quienes recuperen su libertad en los próximos días no sean reemplazados por nuevos ciudadanos inocentes.
Para lograrlo, la ruta es clara: la destitución del Fiscal General y su reemplazo por una figura independiente, de trayectoria intachable. Este paso debe ser la prioridad inmediata tras la liberación de los presos políticos, avanzando en paralelo al retorno de los exiliados y el pleno restablecimiento de la libertad de expresión.
Venezuela cuenta con juristas de talla excepcional, profesionales con la estatura ética y técnica necesaria para asumir esta responsabilidad histórica.
Este movimiento sería un verdadero game changer. Si la Fiscalía deja de actuar como la consultoría jurídica de la represión, la persecución arbitraria pierde su blindaje. Sin cobertura legal, el costo de ejecutar injusticias se vuelve insostenible.
No nos engañamos: un esbirro suele actuar sin remordimientos. Sin embargo, hay una diferencia abismal entre reprimir con el respaldo del Ministerio Público y hacerlo con la ley —y los fiscales— en contra. Sin el paraguas de la Fiscalía, la maquinaria del miedo se detiene.
