NotMid 11/04/2026
USA en español
El ser humano ha vuelto de la Luna. A las 02:07 de la madrugada (hora peninsular española), la cápsula Orion de la misión Artemis II amerizó en aguas del Pacífico, frente a las costas de San Diego. Tras diez días en el espacio, Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen regresaron “en excelente estado y felices”, según confirmó la NASA, cerrando así el primer capítulo tripulado al satélite en más de cincuenta años.
“Misión cumplida”, sentenció Jared Isaacman, director de la NASA, instantes después del contacto con el agua. “Esto es solo el principio”, añadió, subrayando el éxito de un equipo internacional que ha llevado al ser humano más lejos que nunca: 406.771 kilómetros de distancia de la Tierra, batiendo el récord histórico del Apolo 13.
Incluso el presidente Donald Trump celebró el hito desde Truth Social: “¡Felicidades a la magnífica tripulación de Artemis II! El viaje fue espectacular y el aterrizaje perfecto. ¡Próxima parada, Marte!”.
Un rescate de precisión

La Orión amerizando en el Océano Pacífico con los cuatro astronautas. EFE
La cápsula tocó el mar a unos 96 kilómetros de la costa, en una zona de condiciones meteorológicas ideales. Allí esperaba un operativo de élite liderado por el buque de asalto anfibio USS John P. Murtha. Tras estabilizar la nave con anillos hinchables, los buzos de la Armada abrieron la escotilla una hora después del impacto.
La salida de los astronautas fue coreografiada: primero Christina Koch, seguida de Victor Glover, Jeremy Hansen y, finalmente, el comandante Reid Wiseman. Tras una evaluación médica inicial —necesaria tras diez días de ingravidez y un descenso supersónico—, fueron trasladados en helicóptero al buque y, posteriormente, a Houston.
Trece minutos de fuego y silencio
El regreso no estuvo exento de tensión. En la última jornada, tras despertarse con la canción Run To The Water de Live, los astronautas iniciaron la fase más crítica: la reentrada atmosférica a 40.000 kilómetros por hora.
Durante 13 minutos, la Orion se convirtió en una bola de fuego a 2.000 grados centígrados. La fricción generó un blackout de seis minutos, un periodo de silencio absoluto donde las comunicaciones con Houston se cortan debido al plasma que rodea la nave.
La seguridad de la tripulación dependió de un escudo térmico de titanio y Avcoa. Pese a las polémicas previas sobre el desprendimiento de material en la misión Artemis I y las advertencias de expertos como Charlie Camarda, el diseño modificado —que varió el ángulo de entrada para reducir la exposición al calor— demostró ser eficaz.
El futuro: De la Luna al Planeta Rojo
Tras superar la barrera del sonido, lo que provocó un estruendoso estampido sónico audible en todo el sur de California, la nave desplegó sus 11 paracaídas de forma secuencial. La velocidad cayó de 494 km/h a apenas 30 km/h en el momento del impacto con el océano.
Con la cápsula Orion ya rumbo a Florida para su análisis exhaustivo, la NASA valida los sistemas que permitirán el próximo gran salto: el alunizaje tripulado (Artemis III), previsto para no antes de 2028.
Artemis II no solo ha sido un viaje de 1,1 millones de kilómetros; ha sido la demostración de que la tecnología actual es capaz de recuperar la ambición de la era Apolo y proyectarla hacia el futuro. Como resumió Rob Navias del Centro Espacial Johnson: “Desde las páginas de Julio Verne hasta hoy, se ha completado un nuevo capítulo en la exploración de nuestro vecino celeste”.
Agencias
