NotMid 11/04/2026
USA en español
Islamabad se convierte en el epicentro de la geopolítica mundial. Entre amenazas de bombardeos y la llegada de buques petroleros, Estados Unidos e Irán miden sus fuerzas en una mesa de negociación que podría decidir el futuro de Medio Oriente.
El presidente estadounidense, Donald Trump, ha sacudido el tablero internacional este sábado con una serie de declaraciones contundentes a través de Truth Social. Mientras las delegaciones de Washington y Teherán se reúnen en Pakistán, el mandatario aseguró que el proceso de “desminado” del estrecho de Ormuz ya ha comenzado, afirmando de forma tajante que los 28 barcos lanzadores de minas del régimen iraní “yacen en el fondo del mar”.
El petróleo como símbolo de victoria
Con su característico estilo, Trump celebró la hegemonía energética de EE. UU. al anunciar que una flota de petroleros vacíos se dirige a sus costas para cargar el que calificó como “el mejor petróleo y gas del planeta”. “Tenemos más petróleo que las dos mayores economías petroleras juntas”, sentenció, instando a los buques a acelerar el proceso de carga.
Negociaciones bajo fuego en Pakistán
A pesar de la retórica bélica, la diplomacia intenta abrirse paso en Islamabad. El vicepresidente JD Vance y el enviado especial Jared Kushner encabezan la delegación norteamericana frente al presidente del Parlamento iraní, Mohammad Bagher Ghalibaf. El objetivo: poner fin a un conflicto que escaló dramáticamente el pasado 28 de enero tras el bombardeo que acabó con la vida de Ali Khamenei.
Sin embargo, el diálogo pende de un hilo. Trump ha dado un plazo mínimo para ver resultados:
“Se los haré saber en muy poco tiempo. No voy a tardar mucho”, expresó el presidente, recordando que ayer mismo amenazó con reanudar los bombardeos si no hay avances satisfactorios en 24 horas.
Un abismo de exigencias
Las posturas entre Donald Trump y el nuevo líder supremo, Mojtaba Khamenei, parecen, por ahora, irreconciliables:
- Washington exige: Desmantelamiento total del programa nuclear y de misiles, fin del apoyo a grupos como Hezbollah y Hamas, y el cese de la represión interna en Irán (que ya suma 7.000 muertos desde enero).
- Teherán demanda: Reconocimiento de su derecho a enriquecer uranio, levantamiento de sanciones, reparaciones económicas por la guerra y la retirada de las fuerzas de combate estadounidenses de la región.
Entre la desconfianza y la necesidad
Al llegar a la capital paquistaní bajo extremas medidas de seguridad, el iraní Ghalibaf resumió el sentir de su delegación: “Tenemos buenas intenciones, pero no confiamos”. Con el Estrecho de Ormuz como punto de asfixia económica y militar, las próximas horas determinarán si Pakistán será el escenario de un armisticio histórico o el preludio de una ofensiva total.
Agencias
