NotMid 10/04/2026
Editorial NotMid
Un día de retrocesos y saldos rojos. Una jornada más que no hace sino confirmar la urgencia de concluir la transición en Venezuela.
¿Sorprende? En absoluto. Pero indigna.
Aunque la figura de Maduro se haya desplazado, las costuras del interinato han quedado expuestas a la intemperie. El chavismo ha vuelto a operar con su naturaleza despótica intacta; poco importa que hoy maquillen el rojo revolucionario con una simulación de moderación vestida de verde, azul o blanco. El fondo sigue siendo el mismo.
Este pretendido “nuevo momento político” no es más que un déjà vu asfixiante: represión, persecución y violencia.
Es el mismo guion aplicado tanto a la brutal respuesta contra la movilización ciudadana y la prensa, como a la operación gatopardiana en el Poder Ciudadano, donde se ha orquestado un cambio de nombres para garantizar la inamovilidad del sistema.
Hay que decir las cosas por su nombre, sin ambages: el balance de ayer es negativo y repugnante. Se desperdició una oportunidad histórica para consolidar el plan de las tres fases, y quienes administran y ejecutan esa estrategia deben responsabilizarse del despeñadero al que han conducido al país.
Después del daño infligido, los lamentos resultan estériles.
Tras el ojo sacado, no vale Santa Lucía.
