NotMid 06/04/2026
Ciencia y Tecnología
Los tripulantes de Artemis 2 se han convertido hoy en los seres humanos que más se han alejado de la Tierra en toda la historia. Poco antes de las 19:57 horas (hora peninsular española), Reid Wiseman, Christina Koch, Victor Glover y Jeremy Hansen superaron el legendario récord establecido por la misión Apolo 13 en 1970, fijado en 400.171 kilómetros. Se espera que, al finalizar la jornada, la nave Orión haya extendido esa frontera en unos 6.600 kilómetros adicionales, alcanzando una distancia máxima de casi 406.800 kilómetros de nuestro planeta.
Cinco días después de su espectacular despegue desde Florida, la nave ha alcanzado su punto de mayor proximidad a la Luna. En torno a las 20:45 horas, la tripulación comenzó a divisar la fascinante cara oculta del satélite. “Vamos a ser testigos de algo histórico”, resume desde el Centro de Control en Houston el ingeniero español Carlos García-Galán, miembro del equipo de gestión de la misión. Este lunes marca el cenit de una aventura que ha devuelto al ser humano a las inmediaciones lunares por primera vez desde 1972.
Un testigo de leyenda y un fenómeno inédito
La mañana comenzó con una carga emocional profunda: los astronautas recibieron un mensaje de audio grabado por el legendario Jim Lovell (Apolo 8 y 13) antes de su fallecimiento en 2025. “¡Bienvenidos a mi antiguo vecindario!”, les saludó Lovell, pasándoles el testigo de la exploración que él mismo inició hace más de medio siglo.
Uno de los momentos más esperados será un fenómeno imposible de ver desde la Tierra: un eclipse solar “al revés”. Los astronautas verán cómo la Tierra se interpone ante el Sol, ocultándolo tras un halo rojizo que contiene, simultáneamente, la luz de todos los amaneceres y atardeceres de nuestro mundo. Un espectáculo que ninguna misión Apolo logró presenciar debido a sus trayectorias y calendarios.

Ciencia en la penumbra
A diferencia de la cara visible, dominada por “mares” volcánicos, la cara oculta presenta un paisaje abrupto de altiplanos y cráteres. Al ser la corteza más gruesa en este lado, el magma no pudo aflorar, convirtiendo esta región en un archivo geológico virgen que registra miles de millones de años de impactos cósmicos.
La tripulación prestará especial atención a la Cuenca Orientale, un gigantesco cráter de 930 kilómetros de diámetro con anillos concéntricos que parecen ondas congeladas en la roca. Además de su valor geológico, la cara oculta es el lugar más “silencioso” del sistema solar cercano a nivel radioeléctrico, lo que la convierte en el emplazamiento soñado para futuros radiotelescopios que exploren el universo primitivo.

El regreso
Debido a la limitación de espacio en las ventanas de la Orión, los astronautas se turnarán en parejas para las observaciones. El Centro de Control prevé una pérdida temporal de comunicaciones de unos 45 minutos cuando la nave pase por detrás de la Luna, a las 01:02 del martes (hora española).
Tras completar su vuelta al satélite a una altitud de 7.400 kilómetros sobre la superficie, la Orión iniciará su viaje de retorno. La travesía culminará el viernes 10 de abril con un amerizaje en el Océano Pacífico, consolidando los sistemas que permitirán, en un futuro cercano, una presencia humana permanente en la Luna y el salto hacia Marte.
Agencias
