NotMid 05/11/2026
Opinión NotMid
Diosdado Cabello vuelve a los montajes y a las falsas acusaciones.
O, al menos, eso es lo que pretende proyectar al país: que las ganas de aplicar el terrorismo de Estado contra venezolanos inocentes siguen intactas.
Acusar a la oposición de mantener contactos con bandas armadas —una vieja receta de la era de Maduro— no solo es una obscenidad que desmonta el cuento del “nuevo momento” y desbarata el maquillaje diplomático de Delcy Rodríguez.
Es, sobre todo, una amenaza implícita a María Corina Machado y a sus seguidores; la clásica maniobra autoritaria de mostrar la cacha del revólver en el cinto.
Pero hay un cálculo adicional: arremeter contra el plan de reconciliación y transición impulsado por el secretario Marco Rubio. Cabello parece asumir que el Departamento de Estado está distraído tras las recientes elecciones y que, por ende, puede seguir predicando el odio impunemente desde el plató de El Mazo.
Esa lectura puede resultar un grave error de cálculo. Subestimar al escenario internacional ya les costó caro el 3 de enero.
En lugar de propagar cortinas de humo y montajes contra la oposición, Cabello debería atender lo que sí representa una amenaza real e inminente: los desmanes de la narcoguerrilla del ELN, un grupo con el que el régimen ha convivido complacientemente.
Mañana, quizás, sea demasiado tarde.

