NotMid 21/04/2026
Editorial NotMid
La política, cuando se vacía de principios, suele refugiarse en el disfraz y la contradicción. Lo que hemos presenciado en las últimas horas es un despliegue de cinismo en dos frentes: la desconexión total de la diplomacia española y el burdo intento del oficialismo venezolano por camuflar su naturaleza bajo una nueva paleta de colores.
El desatino de la diplomacia
Resulta, por decir lo menos, patético observar a un Ministro de Exteriores español que luce despechado y extraviado. Sus declaraciones, acusando a María Corina Machado de no respetar las instituciones de su país, no solo son una lectura errada de la realidad venezolana, sino un suicidio político frente a su propia audiencia.
Mientras el Ministro lanzaba su dardo, Machado era recibida con ovaciones en el Senado español, el mismo corazón de la institucionalidad que el canciller dice defender. Si a esto sumamos su aparente ignorancia sobre la reunión de la líder venezolana con el expresidente Felipe González, el diagnóstico es claro: la política exterior española padece de una ceguera selectiva que roza la negligencia.
El manual de la “barajita repetida”
En Caracas, el guion del régimen sigue apelando a la amnesia colectiva. La táctica es tan previsible como burda: el domingo fue Diosdado Cabello, ayer Jorge Rodríguez; ambos desempolvaron el color azul para sus apariciones. Es el “maquillaje de campaña” de quienes, tras años de saqueo continuado, pretenden simular una renovación estética.
Pero el país tiene memoria. Los “rojo-rojitos” de siempre, señalados por la historia como responsables de la crisis humanitaria, creen que un cambio de color borra el historial de abusos. Ya lo hicieron antes con la gorra tricolor; es el mismo truco, solo que con menos audiencia.
Amnistía de humo y páginas en blanco
Jorge Rodríguez habla de reconciliación mientras el aire de las mazmorras sigue viciado. Es imposible hablar de “pasar la página” cuando:
- Existen más de seiscientos presos políticos tras las rejas.
2. Se propone una amnesia selectiva que beneficia solo a los victimarios.
La narrativa oficial ignora el clamor de justicia de las víctimas de la represión.
Rodríguez insiste en que el chavismo debe “pasar la página”. Habría que preguntarle a qué página se refiere exactamente: ¿A la del 3 de enero?
El mensaje para el oficialismo es claro: no se puede cerrar un libro cuyas hojas están manchadas de sangre y corrupción simplemente cambiando el color de la portada.
La reconciliación no es un eslogan de campaña ni un tono de azul; es justicia, es libertad y es, sobre todo, verdad. Todo lo demás es, simplemente, puro humo.

