NotMid 24/09/2026
DEPORTES
Zinedine Zidane y Jürgen Klopp llevaban meses esperando los banquillos de Francia y Alemania. Conscientes de las ofertas que rondaban sobre la mesa —rechazando ambas partes, por ejemplo, los sondeos del Real Madrid—, aguardaron a que sus respectivas federaciones les tendieran un cheque en blanco. Ahora debutan por fin como seleccionadores nacionales en medio de una profunda renovación global de banquillos que coincide con el arranque de la Liga de Naciones. Con la misma paciencia ha aguardado su nuevo destino Xavi Hernández, quien regresa para dirigir a los Países Bajos. Los casos de Zidane, Klopp y Xavi reflejan la apuesta de las grandes federaciones por nombres consagrados en su intento por destronar a la España de Luis de la Fuente, que curiosamente acaba de renovar.
Son Zidane, Xavi y Klopp, pero también Diego Forlán en Uruguay, Rafael Márquez en México, Roberto Mancini en Italia, Patrick Vieira en Senegal, Jorge Jesus en Portugal, Mark van Bommel en Bélgica o Slaven Bilić en Croacia. Todos ellos nombres de peso que contrastan con varias novedades de acento español en los banquillos internacionales: Santi Denia en la República Checa, Robert Moreno en Corea del Sur, José Francisco Molina en Honduras o David Badia en Haití.
De las 48 selecciones que disputaron el último Mundial, 20 estrenarán entrenador en este parón, una consecuencia directa de las decepciones del pasado verano. Mientras figuras consolidadas como Lionel Scaloni (Argentina), Thomas Tuchel (Inglaterra), Murat Yakin (Suiza), Walid Regragui —nota: corregido el apellido según el contexto habitual— (Marruecos) o Ståle Solbakken (Noruega) se mantienen firmes en sus puestos, gran parte del panorama internacional ha optado por la reconstrucción.
Las normas de Klopp en Alemania
Klopp era el gran agente libre del mercado. Aunque sonó para varios banquillos —especialmente para relevar a Xabi Alonso en el Real Madrid—, tenía claro que solo abandonaría su cargo como director de fútbol de Red Bull para tomar las riendas de la selección alemana. La debacle germana en el Mundial, donde la Mannschaft cayó en la tanda de penaltis ante Paraguay en dieciseisavos de final, abrió de par en par las puertas al técnico tras la dimisión del joven Julian Nagelsmann. En apenas dos semanas, la federación germana cerró su fichaje.
Para sanear la imagen del equipo, el exentrenador del Liverpool ha impuesto estrictas normas internas en su primera concentración, un giro que ha acaparado la atención de los medios:
- Prohibición de dispositivos: Quedan vetados los teléfonos móviles tanto en el vestuario como en el gimnasio.
- Disciplina férrea: Se restringen las visitas de familiares, se exige una puntualidad británica en las comidas —lejos de la flexibilidad de la etapa anterior— y se limitan los largos paso de los estilistas por el hotel.
En lo deportivo, Klopp busca recuperar la «identidad alemana», apelando incluso a la unión en torno a la bandera en un clima político nacional marcado por el auge de la extrema derecha. Su primera gran decisión ha sido convocar a una lista ampliada de 44 jugadores para evaluar talento de primera mano. Históricos como Manuel Neuer y Antonio Rüdiger han renunciado a la selección, mientras que piezas como Leon Goretzka o Leroy Sané parecen fuera de sus planes inmediatos.
Xavi y la «conexión» con Cruyff
Klopp debutará precisamente frente a los Países Bajos de Xavi Hernández. Tras dos años sabáticos posteriores a su etapa en el Barcelona, el técnico catalán asume el reto de conquistar un título con la Oranje. El combinado neerlandés cuajó una gran Eurocopa al alcanzar las semifinales, pero su tropiezo en los dieciseisavos del Mundial frente a Marruecos sentenció a Ronald Koeman.
En su presentación, Xavi no ocultó las razones de su sintonía con la federación neerlandesa: «Hay mucha conexión entre el fútbol del Barça y el de Países Bajos. Soy un hijo del fútbol neerlandés. Me formé en la cantera del Barça con una fuerte influencia de Cruyff y Rinus Michels. Siento una conexión especial».
El regreso de Zidane en Francia
La otra gran atracción de este mercado estival de banquillos es Zinedine Zidane, quien estos días ha dirigido sus primeras sesiones en Clairefontaine. El francés pone fin a cinco años de ausencia para relevar a Didier Deschamps, un secreto a voces que justifica los “noes” previos del técnico a varios clubes. «He esperado mi momento», reconoció estos días.
Su estreno incluirá un reto inmediato: gestionar por primera vez a Kylian Mbappé, a quien mantendrá como capitán y con quien planea ensayarlo como extremo izquierdo en este parón. «Vamos a intentar ponerle en las mejores condiciones», adelantó.
Zidane debutará frente a Turquía y se medirá después a Bélgica e Italia, dos selecciones que también estrenan inquilino en el banquillo con Van Bommel y un Mancini obsesionado con devolver la gloria a la Azzurra. En Portugal, por el contrario, Jorge Jesus confía en la continuidad de Cristiano Ronaldo, la gran excepción a una marea de cambios que ha sacudido el mapa futbolístico mundial.
Agencias

