NotMid 15/04/2026
Opinión NotMid
Para que la fase de recuperación —segundo pilar de la estrategia de EE. UU. hacia Venezuela— sea efectiva, el país debe reinsertarse paulatinamente en el sistema financiero global.
El reciente levantamiento de sanciones al Banco Central de Venezuela (BCV) y a la banca pública es un paso administrativo necesario, pero insuficiente.
Aunque la OFAC otorgue el permiso legal, los bancos internacionales operan bajo sus propios filtros de compliance.
Para que Venezuela vuelva a figurar en el mapa financiero internacional, se requiere mucho más que un decreto.
El primer hito crítico será el nombramiento de una nueva directiva y un nuevo presidente para el BCV. La institución necesita un liderazgo que garantice una política monetaria sólida, técnica e independiente.
Si la designación del tren directivo queda bajo el control de las facciones políticas actuales —repitiendo el esquema de cuotas visto en la Fiscalía o la Defensoría—, el mensaje para los inversionistas será letal.
No habrá que explicar mucho: en el mejor de los casos, el futuro económico será mediocre.
A Estados Unidos no le interesa ese escenario. Su objetivo estratégico es que la economía venezolana deje de ser un centro de legitimación de capitales y cese de expulsar talento y mano de obra. Sin embargo, para lograr esas estabilidad, quien dirija el BCV no debe responder a intereses particulares, ni de un bando ni del otro. Debe responder exclusivamente a los intereses de Venezuela.
