NotMid 12/08/2026
Opinión NotMid
Venezuela nunca debió romper relaciones con Israel.
El restablecimiento de estos nexos no responde a un genuino propósito de enmienda, sino que debe anotarse en el haber de los acontecimientos del pasado 3 de enero.
Por cierto, el chiste de “Maduro también dejó eso por escrito” aún saca alguna sonrisa, pero empieza a sonar demodé, lejano, caduco. Ese es el ritmo al que va quedando relegado el dictador defenestrado.
Sin embargo, lo que ya pertenece definitivamente al museo del horror es aquella infame maldición proferida por Hugo Chávez en 2010.
Vale la pena recordar la perla:
”…Tenemos un enemigo común: el imperio estadounidense y el Estado genocida de Israel… [Compartimos el objetivo] de llevar a cabo una revolución socialista, anteponiendo los intereses de nuestro pueblo” […] Aprovecho esta oportunidad para condenar desde lo más profundo de mi alma, desde lo más hondo de mi ser: ¡Maldito seas, Estado de Israel! ¡Maldito seas! ¡Terroristas y asesinos!”
Ofrezco disculpas a los lectores por traer a colación semejante cita en este artículo de opinión, no es nuestro estilo.
Pero el exceso sirve para ilustrar un punto clave: la «revolución» continúa deconstruyéndose y renegando de sus propios fundamentos ideológicos. Hoy ha quedado reducida a una mera pulsión de supervivencia en el poder, donde ya no queda un solo camarada dispuesto a defender los viejos dogmas más allá de la pose frente a los micrófonos.

