NotMid 07/09/2026
Opinión NotMid
Pegar un cuadro con seis un lunes es la cosa más sencilla del mundo.
Saber qué acciones debe adelantar el liderazgo, y María Corina en particular, para hacer valer la clara mayoría a favor del retorno de la democracia, eso sí que es complejo, habida cuenta de la cantidad de factores en juego.
No es una simple suma y resta; es mucho más que una ecuación con múltiples variables.
Al final, se trata de escoger los mejores medios para determinados fines en medio de intereses geopolíticos, grupos irregulares, pirañas, partidos políticos, chantajistas, managers de tribuna y, lo más importante, personas.
Por supuesto, la complejidad no es excusa ni para la inacción ni para justificar errores.
Pero es vital tenerla en cuenta al evaluar el momento actual y, sobre todo, el accionar del liderazgo democrático.
Los clásicos hablaban de la prudencia para referirse a la virtud de saber qué hacer correctamente, dadas las circunstancias y muchas veces con información insuficiente.
Prudencia no es aceptar la realidad tal cual es ni tampoco desbocarse por la indignación.
A veces manda arriesgar, y quien confunde prudencia con espera no está siendo prudente, sino tímido.
Planteado como está el pronto retorno de María Corina Machado a Venezuela y todo lo que ello pudiera significar en términos de agencia, movilización y presión social —sabiendo todo lo que está en juego—, encontrar el punto exacto del cuándo y del cómo es una de las operaciones más difíciles que cabe imaginar.
Nadie duda de que ella debe regresar y de que su retorno es una palanca potentísima, no un fin en sí mismo. Claramente estamos en la hora de la prudencia, de la escogencia de los instrumentos y de los modos adecuados para que el pueblo venezolano pueda recobrar plenamente su libertad.

