NotMid 08/11/2026
Opinión NotMid
¿Faltan menos? Sí. ¿Es suficiente lo hecho hasta ahora? Definitivamente no.
Cada preso político es un símbolo del abismo chavista: un recordatorio constante de la nefasta oscurana que desgobierna al país y descuaderna a la nación.
Aún quedan más de 350 inocentes tras las rejas, secuestrados por un régimen empeñado en no desprenderse de sus rehenes ni de sus barajitas de cambio.
Aunque ya se ha dicho, hay que reiterarlo cuantas veces sea necesario: no existe justificación alguna para mantener esta política de terrorismo de Estado.
Han transcurrido diez meses desde el 3 de enero y, a pesar de que recientemente el secretario Marco Rubio instó a liberar a todos los detenidos por motivos políticos, la arbitrariedad persiste.
Es cierto que cada excarcelación representa un respiro indispensable y una fuente de alivio para cada familia.
Sin embargo, más de trescientas familias continúan atrapadas en un suspenso agónico.
Mientras tanto, miles de excarcelados bajo medidas cautelares viven a la sombra de la amenaza constante, expuestos a la discrecionalidad de un aparato represivo que acecha como hiena.
Mientras existan presos políticos y permanezcan intactas las herramientas del horror, el plan de las tres fases y el objetivo de la «República perdurable» trazado por Rubio estarán en entredicho.
Ese norte es plenamente compartido. Pisemos el acelerador hacia allá: no hay un solo segundo que perder.

