Rusia reduce casi a la mitad su población reclusa tras enviar a miles de presos a la guerra en Ucrania
NotMid 18/05/2026
MUNDO
La población reclusa en Rusia ha caído de forma drástica hasta los 282.000 internos, casi la mitad de los registrados en 2021. Este histórico descenso se debe, en gran medida, a la masiva contratación de presos para combatir en la guerra de Ucrania, según ha reconocido el propio Servicio Federal Penitenciario ruso (FSIN).
“Si para fines de 2021 teníamos 465.000 reclusos, ahora son 282.000, de los cuales 85.000 se encuentran en prisión preventiva”, declaró a la agencia TASS el director del servicio, el general Arkadi Góstev. Esto supone una reducción de 180.000 personas en cinco años, lo que equivale a un desplome cercano al 40%.
A lo largo de los cuatro años de conflicto, el Kremlin ha ofrecido a los reclusos conmutar sus penas a cambio de firmar contratos con el ejército para luchar en Ucrania, bajo la condición de sobrevivir al frente. Sin embargo, el regreso de estos convictos indultados ya está pasando factura al país, provocando un repunte de la delincuencia y graves tensiones sociales en las comunidades rusas.
Las causas oficiales del descenso
Pese al evidente factor bélico, el general Góstev matizó que entre los principales motivos de este descenso también se encuentra el incremento de penas alternativas, como los trabajos comunitarios, el arresto domiciliario y las restricciones de movimiento.
No obstante, terminó reconociendo que “en los últimos tiempos ejerce una cierta influencia el trabajo de contratación para las Fuerzas Armadas”. Al inicio de la invasión, el reclutamiento penal fue popularizado por el grupo de mercenarios Wagner; más tarde, Moscú institucionalizó la práctica aprobando leyes que permiten eludir el procesamiento legal a cualquier imputado que se aliste para combatir.
Cárceles convertidas en fábricas para el frente
El director del FSIN reveló además que una parte sustancial de la producción de los talleres penitenciarios rusos está destinada a abastecer al ejército en la campaña de Ucrania. Alrededor de 16.000 reclusos participan anualmente en estas labores, generando bienes por un valor de 5.500 millones de rublos (unos 75 millones de dólares). Esta inyección de mano de obra carcelaria coincide con la severa escasez de trabajadores que sufre Rusia, agravada por el envío de cientos de miles de hombres al frente y el éxodo de una cifra similar tras la movilización militar.
Por último, Góstev justificó el deterioro generalizado de las infraestructuras penitenciarias rusas señalando que “la última cárcel fue construida en 1984” —a excepción de un nuevo centro inaugurado este año en la región de Kazán—. Según el general, el mantenimiento del sistema descansa sobre los propios presos: “Por suerte, muchas de ellas fueron construidas de mampostería y ladrillo, y pueden mantenerse en buen estado con el trabajo de los internos. Parte de los ingresos generados en los centros se destinan a su propio desarrollo y conservación”, concluyó.
Agencias

