NotMid 07/05/2026
IberoAmérica
La Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), que durante años ha documentado el desplome de Venezuela, vuelve a confrontar la narrativa oficial con datos crudos: la realidad nacional se impone sobre la propaganda.
Pese a que la escasez crítica de la década pasada ha remitido, el hambre persiste. Anitza Fréitez, coordinadora del estudio de la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), advierte que uno de cada tres hogares aún carece de ingresos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias básicas. Es la paradoja de una nación que posee las mayores reservas de petróleo del mundo y vastos recursos de gas y oro, pero que no logra alimentar a su gente.
El éxodo de nueve millones de venezolanos —dejando la población actual en 28,5 millones— ha maquillado algunos índices, pero las cifras siguen siendo el epitafio de una gestión catastrófica: la pobreza se sitúa en el 68,5% y la pobreza extrema en el 31,7%.
Aunque el PIB ha dejado de contraerse, la capacidad adquisitiva permanece pulverizada. El pasado Primero de Mayo, el gobierno de Delcy Rodríguez sepultó las esperanzas de una mejora salarial, manteniendo un sueldo mínimo irrisorio (menos de medio euro al mes). En su lugar, el modelo se consolida mediante el reparto de bonos discrecionales, una red de dependencia que ya alcanza al 80% de la población según el informe.
Servicios en estado crítico
El colapso de los servicios públicos es el otro gran lastre cotidiano. La crisis eléctrica no da tregua: el 39% de los ciudadanos sufre apagones diarios de varias horas, y solo un escaso 10% goza de un servicio ininterrumpido. El acceso al agua es igualmente precario, con apenas un 19% de hogares recibiendo suministro constante.
Esta deficiencia estructural, sumada a la crisis del transporte, ha herido de muerte al sistema educativo: solo el 44% de los estudiantes asiste regularmente a clases. “Las oportunidades educativas se han perdido tanto en Caracas como en el interior; la precariedad se ha equiparado en todo el país”, denunció Fréitez.
Finalmente, el giro hacia el denominado “Chavismo 3.0” no ha generado confianza en el exterior. Según la Encovi, la diáspora no ve un horizonte claro para el retorno: solo el 10% de los emigrantes planea volver, una cifra que se concentra principalmente en los sectores más vulnerables.
Agencias

