NotMid 13/05/2026
Ciencia y Tecnología
Por primera vez desde la adopción de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), las Estadísticas Mundiales de la Salud 2026 revelan un estancamiento generalizado y retrocesos históricos agravados por la pandemia.
El informe Estadísticas Mundiales de la Salud 2026, presentado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ofrece un diagnóstico contundente: el progreso en salud global es frágil, insuficiente y corre el riesgo de revertirse. Ningún indicador sanitario con meta numérica definida muestra hoy una tendencia que permita alcanzar los compromisos fijados para 2030.
La pandemia de COVID-19 alteró drásticamente el escenario, provocando un retroceso histórico en la esperanza de vida y profundizando las desigualdades entre regiones, niveles de ingresos y poblaciones vulnerables. Entre 2020 y 2023, se registraron 22,1 millones de muertes en exceso —el triple de las cifras oficiales reportadas—, un impacto que afectó mayoritariamente a hombres (57%) y a mayores de 65 años (65%). Hasta 2023, solo las mujeres habían logrado recuperar los niveles de esperanza de vida previos a la crisis sanitaria.
Luces y sombras: retrocesos clave frente a logros frágiles
El documento enciende las alarmas en la antesala de la 79ª Asamblea Mundial de la Salud en Ginebra al visibilizar retrocesos alarmantes en áreas críticas:
- Malaria y anemia: La incidencia mundial de malaria aumentó un 8,5% desde 2015. Por su parte, la anemia en mujeres sigue estancada y afecta a más del 30% de las adultas en edad reproductiva.
- Nutrición infantil: El sobrepeso en menores de cinco años marcó un nuevo récord al alcanzar el 5,5%.
- Enfermedades No Transmisibles (ENT): La reducción de muertes prematuras por ENT se ralentizó drásticamente; el ritmo actual es cinco veces más lento de lo necesario.
- Inmunización: Las coberturas de vacunas clave siguen por debajo del 90% (la triple bacteriana DTP3 ronda el 85% y la segunda dosis contra el sarampión apenas llega al 76%), lo que facilita brotes recurrentes.
- Violencia de género: Persiste como un problema estructural: el 24,7% de las mujeres de 15 años o más ha sufrido violencia por parte de su pareja.
A pesar del panorama adverso, se registraron avances importantes entre 2010 y 2024: las nuevas infecciones por VIH disminuyeron un 40%, el consumo de tabaco cayó un 19,5% y el de alcohol se redujo un 13%. Asimismo, la necesidad de intervenciones para enfermedades tropicales desatendidas bajó un 36%.
El freno a la Cobertura Sanitaria Universal
El acceso a servicios básicos como agua potable, saneamiento e higiene mejoró para más de 1.000 millones de personas en la última década. Sin embargo, las brechas siguen siendo abismales: 2.100 millones de personas aún carecen de agua segura y la contaminación del aire sigue siendo letal, cobrándose 6,6 millones de vidas al año.
El avance hacia la Cobertura Sanitaria Universal (CSU) se ha desacelerado de forma dramática. El índice mundial de cobertura aumentó apenas de 68 a 71 entre 2015 y 2023, un ritmo un 67% más lento que en los quince años anteriores. Como consecuencia, un cuarto de la población mundial sufre dificultades financieras debido a los gastos médicos, y más de 1.600 millones de personas viven o caen en la pobreza por tener que pagar la salud de su propio bolsillo. Esta situación se ve amenazada por una reducción del 30% al 40% en la ayuda oficial al desarrollo para la salud registrada en 2025.
“Invertir en sistemas de salud más sólidos y equitativos, incluidos sistemas de datos sanitarios resilientes, es fundamental para orientar las acciones, subsanar las deficiencias y garantizar la rendición de cuentas”. > — Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS.
La “pobreza de datos”: un obstáculo invisible
Uno de los hallazgos más críticos del informe es la alarmante falta de información estadística confiable. Apenas un tercio de los países cumple con los estándares de la OMS para datos de alta calidad, mientras que la otra mitad cuenta con registros deficientes o inexistentes.
Durante la pandemia, el 90% de los países de ingresos bajos no reportó datos completos de mortalidad. El doctor Alain Labrique, Director de Datos y Salud Digital de la OMS, advirtió que “la falta de datos limita gravemente la capacidad de monitorear las tendencias en tiempo real y diseñar respuestas eficaces de salud pública”. En contraste, países que invirtieron en digitalización como Chile, Marruecos o Malasia han mostrado mejoras tangibles.
Un llamado urgente a la acción
Bajo el lema del Día Mundial de la Salud 2026, “Juntos por la salud. Apoyemos la ciencia”, la OMS enfatiza que la salida de esta crisis requiere voluntad política, financiamiento sostenible y cooperación internacional basada en la evidencia.
La doctora Yukiko Nakatani, Subdirectora General de la OMS para Sistemas de Salud, concluyó con un mensaje tajante: “Estas tendencias reflejan demasiadas muertes que podrían haberse evitado. Es urgente fortalecer la atención primaria e invertir en prevención para retomar el rumbo”. El informe de este año funciona tanto de advertencia como de hoja de ruta: si los compromisos no se traducen en acciones concretas, los logros históricos de la salud global corren el riesgo de diluirse ante las próximas crisis.
Agencias

