NotMid 07/05/2026
ESPAÑA
Más allá del pulso político entre el Gobierno central y el canario por la gestión del crucero MV Hondius en el puerto de Granadilla, el hantavirus andino ya ha tocado suelo canario. Lo hizo a través de un vuelo medicalizado que trasladaba a un ciudadano neerlandés desde Cabo Verde hacia Ámsterdam, y que aterrizó en el Aeropuerto de Gran Canaria a las 15:00 horas del pasado miércoles sin que las autoridades locales fueran informadas.
Desde la Sanidad canaria califican la situación de “alucinante”. “No se trata de una guerra política contra el Gobierno central”, aclaran fuentes oficiales, “sino de que nadie nos facilitó el historial clínico. Si hubiese sido necesario atenderlo de urgencia, no habríamos tenido listos los medios adecuados”. Aunque inicialmente se informó de dos pasajeros, el Ministerio de Sanidad aclaró después que solo viajaba una persona infectada.
Una escala forzosa y el rechazo de Marruecos
La intrahistoria de este vuelo denota, según el Ejecutivo regional, una “improvisación total”. El periplo incluyó fallos técnicos, negativas de aterrizaje y un despliegue de seguridad propio de una guerra bacteriológica.
El avión partió de Praia (Cabo Verde) al mediodía del miércoles, pero un fallo en la bomba eléctrica de la cámara de aislamiento obligó a buscar una escala inmediata. El destino natural era Marrakech, pero Marruecos prohibió taxativamente que el aeroplano —propiedad de una compañía turca— tocara su suelo. Ante el cierre de puertas, se optó por la solución recurrente: poner rumbo a Canarias.
Tensión en la pista y traslado militar
La queja del Gobierno de Canarias es clara: se enteraron por la prensa cuando el avión ya estaba en pista. La Delegación del Gobierno central autorizó la llegada bajo la condición de que nadie subiera ni bajara del aparato. Agentes de la Guardia Civil especializados en NRBQ (riesgos nucleares, radiológicos, biológicos y químicos) establecieron de inmediato un perímetro de seguridad.
Sin embargo, lo que debía ser un trámite de pocas horas se prolongó durante doce. La aeronave permaneció conectada a la red eléctrica del aeropuerto hasta las 3:00 de la madrugada del jueves, esperando a que un segundo avión enviado por la empresa llegara para realizar el trasvase del paciente.
Dicha operación, de alta complejidad, se llevó a cabo en el área militar del aeropuerto, donde el enfermo tuvo que pisar suelo español por fuerza para el cambio de cabina. Como colofón a esta crisis, el Gobierno central anuló una escala técnica prevista en Málaga durante el trayecto final hacia Ámsterdam, presumiblemente para evitar que la controversia del hantavirus interfiera en el actual clima electoral andaluz.
Agencias

