NotMid 17/05/2026
USA en español
Tras sus dos encuentros en Pekín con Xi Jinping, el presidente Donald Trump ha asumido que Irán mantendrá el bloqueo del estrecho de Ormuz y protegerá su programa nuclear. Esto ocurre a pesar de los esfuerzos de la Casa Blanca por mantener abiertos los canales diplomáticos para evitar una guerra abierta en Oriente Medio. Durante las reuniones, Trump y Xi coincidieron en la necesidad de que Teherán garantice la libre navegación por esta vía marítima estratégica: China importa desde el golfo Pérsico el 25% de su crudo, mientras que Estados Unidos ya sufre una escalada en los precios de la gasolina debido al cierre del estrecho.
Aunque el mandatario estadounidense aseguró al líder chino que la diplomacia sigue siendo su prioridad, en Washington se considera una vía prácticamente agotada ante la intransigencia del régimen chiíta. Ante este escenario, Trump aprovechó el vuelo de regreso para evaluar una posible ofensiva militar junto al secretario de Estado, Marco Rubio, y al secretario de Defensa, Pete Hegseth.
La Casa Blanca baraja actualmente cuatro opciones estratégicas:
- Ataques selectivos contra infraestructura crítica y objetivos militares, incluyendo la red eléctrica y depósitos de combustible en territorio iraní.
- Incursiones aéreas sobre la isla de Kharg, un nodo vital para la economía y las exportaciones de Irán.
- Ofensiva con drones y misiles para desmantelar las defensas que la Guardia Revolucionaria ha desplegado en el estrecho de Ormuz.
- Una operación terrestre de precisión para incautar el uranio enriquecido y frenar la capacidad del régimen para fabricar armas nucleares.

Estados Unidos coordinará estas acciones con Israel, aunque no se descarta la incorporación a la coalición de Baréin, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, países que han sufrido ataques iraníes en las últimas semanas.
Si la tregua se rompe, Oriente Medio se enfrentará a un conflicto inédito con un impacto devastador en la economía global. Irán ha blindado el estrecho de Ormuz y apuesta a que el desabastecimiento de combustible, el encarecimiento del transporte y la crisis de los fertilizantes desestabilicen las economías de Estados Unidos y Europa. Además, la Guardia Revolucionaria no solo buscará repeler la ofensiva de la Casa Blanca, sino que planea lanzar ataques sistemáticos contra Israel y las monarquías del Golfo.
Para Trump, la decisión representa una encrucijada política de alto riesgo. Su popularidad se ha visto afectada por la inflación y una intervención militar no cuenta con el respaldo de la opinión pública estadounidense. Con las elecciones de noviembre en el horizonte, la administración republicana se arriesga a un duro castigo en las urnas frente al Partido Demócrata. Sin embargo, el presidente parece dispuesto a asumir el coste político y personal con tal de frenar al régimen persa.
La tensión se trasladó también al terreno digital. Mientras Pakistán iniciaba una gestión diplomática de última hora en Teherán para acercar posturas, Trump publicó en su cuenta de Truth Social un vídeo generado con inteligencia artificial. En el metraje se observa un dron iraní interceptado por un misil estadounidense en aguas de Ormuz. En una esquina de la pantalla, el propio Trump aparece tarareando y simulando teclear en un ordenador, diciendo en inglés justo antes del impacto: “Ok, lo tenemos en la mira. Fuego. Boom”.
Rompiendo con su habitual agenda de fin de semana en Mar-a-Lago, el presidente permanece en Washington. Para hoy tiene programada una reunión a puerta cerrada en el Despacho Oval junto al vicepresidente JD Vance, Rubio, Hegseth y otros miembros clave de su gabinete. El objetivo de la cita es definir la estrategia militar definitiva y redactar un ultimátum dirigido al líder religioso Mojtaba Jamenei antes de activar la maquinaria de guerra.
Agencias

