NotMid 06/05/2026
USA en español
“Donde antes había corrupción, hoy hay honestidad”, aseguró risueña la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. Lo hizo en pleno estallido de un escándalo nacional: la Fiscalía del Distrito Sur de Nueva York ha presentado cargos por narcotráfico contra diez funcionarios mexicanos. Este hecho inédito ha forzado al gobernador oficialista de Sinaloa, Rubén Rocha —paradigma de la supuesta honestidad de Morena—, a apartarse del cargo mientras la justicia mexicana, a remolque de la estadounidense, investiga sus vínculos y negocios con Los Chapitos, la facción del Cártel de Sinaloa liderada por los hijos de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán.
La retórica populista de la mandataria no ha logrado desviar la atención de la opinión pública ni, mucho menos, la de Washington. El gobierno de EE. UU. acaba de publicar su estrategia antidrogas para este año, concebida ya como una guerra química. Su objetivo no son solo los capos, sino las redes políticas, financieras y logísticas que los sostienen.
Si la tensión bilateral ya era crítica debido a las embestidas de Donald Trump, los últimos acontecimientos han disparado la relación hacia lo desconocido. Sheinbaum ha optado por blindar a Rocha —el primer gobernador acusado formalmente de narcotráfico por EE. UU.— y a su círculo cercano: el alcalde de Culiacán, un senador y un vicefiscal.
La presidenta intentó inicialmente minimizar la gravedad del asunto, calificando el requerimiento judicial como algo proveniente de una simple “oficina de Nueva York”. Sin embargo, el juez del Distrito Sur es el mismo que dirige el proceso contra Nicolás Maduro, aliado estrecho de Sheinbaum hasta su captura el pasado 3 de enero.
“A quienes defienden la injerencia, les decimos: quienes buscan apoyo externo o reivindicar a Hernán Cortés están destinados a la derrota. A quienes piensan que la presidenta se arrodilla, se equivocan”, pontificó ayer durante el aniversario de la Batalla de Puebla. Fue un discurso diseñado para enarbolar la soberanía nacional y atacar, de paso, a Isabel Díaz Ayuso, quien en su reciente visita a México homenajeó a Cortés afirmando que “habría que ser muy zotes para odiarnos compartiendo apellidos”.
Sheinbaum recurre a la leyenda negra y a los ataques a España como cortina de humo cada vez que enfrenta una crisis interna. Ya ocurrió durante la “guerra civil” entre facciones del narco en Sinaloa que marcó el inicio de su mandato.
“La acusación contra Rocha es el golpe más duro que ha recibido el régimen obradorista en ocho años. Practican un terraplanismo político que niega la realidad contundente”, explica a EL MUNDO el analista Pablo Cícero. El experto señala que, mientras el Gobierno alega falta de pruebas, Sinaloa arrastra un récord de violencia con cientos de muertos y desaparecidos.
El ascenso de Morena en Sinaloa en 2021 nació, según las investigaciones de EE. UU., con un pecado original: los hijos del Chapo habrían respaldado la candidatura de Rocha mediante intimidaciones, secuestros de rivales y robo de urnas. Resulta paradójico para un hombre que escribió El disimulo. Así nació el narco. Hoy, el gobernador apartado se encuentra bajo custodia federal, protegido por una escolta que parece destinada tanto a su seguridad como a evitar una extradición inmediata que Washington exige con urgencia.
Rocha fue un soldado fiel de la estrategia de “abrazos, no balazos” de AMLO. Ambos presumieron una “falsa pacificación” que los datos desmienten: casi tres homicidios y tres desapariciones diarias en 2025, el año más sangriento en la historia del estado.
“Las acusaciones contra Rocha apuntan, en última instancia, a la base del iceberg: López Obrador“, añade Cícero. El analista recuerda hitos oscuros: la liberación de Ovidio Guzmán en 2019, el saludo público a la madre del Chapo en 2020 y las seis visitas presidenciales a Badiraguato, cuna del narco y del propio Rocha. Como dice el famoso corrido sobre ese “pueblo afamado”: “Aquí sembramos de todo, y si se enojan por eso, pues que se enojen ni modo”.
Agencias

