NotMid 19/05/2026
ESPAÑA
El sumario de la Audiencia Nacional, al que se ha tenido acceso, revela el presunto intercambio de influencias que facilitó el rescate con dinero público de la aerolínea Plus Ultra. Según el instructor del caso, el magistrado José Luis Calama, el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, se situaba en el “vértice” de una estructura jerarquizada de tráfico de influencias. Esta red habría sido informada de la concesión del préstamo a la compañía casi un mes antes de su aprobación definitiva.
Para llegar al definitivo “Sí, ‘bro’. Nuestro pana Zapatero detrás”, los implicados desplegaron una intensa estrategia de llamadas, encuentros y presiones. La secuencia temporal de los contactos y el acceso anticipado a información privilegiada evidencian, según el juez, que la red actuó con el fin específico de alterar la decisión del órgano competente, que finalmente otorgó una ayuda de 53 millones de euros a la aerolínea.
El magistrado tipifica estos hechos como un presunto delito de tráfico de influencias (artículos 428 a 430 del Código Penal), que sanciona a quien influye en una autoridad prevaliéndose de su relación personal o jerárquica para obtener un beneficio económico.
El inicio de la trama: “Follar aunque tengamos que pagar”
La maquinaria se activó el 23 de marzo de 2020. En pleno estallido de la pandemia, Rodolfo Reyes, entonces consejero de Plus Ultra, buscó vías políticas para acceder a las ayudas públicas que preparaba el Gobierno. Para ello, contactó con un intermediario identificado en el auto como ‘Palomero’:
Rodolfo Reyes: “Necesitamos llegar a las ayudas (…) A ver qué se te ocurre a nivel político. Dónde tocar puertas”. Palomero: [Responde que cree que puede llegar al ministro de Transportes, José Luis Ábalos].
Días después, el 30 de marzo, Reyes admitió ante el presidente de la aerolínea, Julio Martínez Sola, que buscaba canales de influencia bajo la premisa de que “una crisis equivale a una oportunidad”. Martínez Sola sentenció que “el fin justifica los medios”. Es en ese punto cuando recurren a Ramón Gordils, embajador de Venezuela en Noruega, para tantear el acceso directo al expresidente español:
Rodolfo Reyes: “¿Tú crees que podamos pedir ayuda a Zapatero… tema lobby político Plus Ultra Líneas Aéreas? Ayudas públicas y/o financiamiento”. Ramón Gordils: “Vayan recorriendo la ruta formal. Y yo busco cómo llegarle a ZP”. Julio Martínez Sola: “Como dice un amigo, vamos a follar aunque tengamos que pagar un poquitín”.

Agentes de la Policía Nacional salen de la oficina de Zapatero en Ferraz, a 19 de mayo de 2026, en Madrid (España). (Matias Chiofalo – Europa Press)
El puente con “ZP” y la carta al Banco Santander
Casi un mes después, el 28 de abril, la red logró su objetivo. Rodolfo Reyes comunicó a Martínez Sola que el contacto estaba hecho y le ordenó llamar a Manuel Fajardo, a quien los investigadores señalan como “el hombre de Zapatero en Venezuela”:
Rodolfo Reyes: “Acaba de hacerse el puente con ZP”. Julio Martínez Sola: “Aunque sea pagando un poquitín”. Rodolfo Reyes: “Manuel es la pieza de ZP en Venezuela. Escríbele de parte de Ramón Gordils”.
Dos días más tarde, el plan dio sus frutos. Martínez Sola mantuvo una conversación telefónica de 11 minutos directamente con el expresidente español para explicarle la situación de la compañía.
Paralelamente, la aerolínea arrastraba graves problemas de liquidez. Su director financiero, Roberto Roselli, intentó sin éxito obtener créditos ICO avalados por el Estado, pero la banca privada rechazó las operaciones. Ante la desesperación, la trama recurrió a la influencia de su principal activo político. El propio auto judicial recoge una carta de Roselli dirigida al vicepresidente del Banco Santander en la que se afirma explícitamente que, “por instrucciones de José Luis Rodríguez Zapatero”, solicitaban su ayuda para obtener financiación.
La “mordida” a través de la finance boutique
Las escuchas policiales también desvelan cómo la red pretendía canalizar las comisiones ilegales. Roselli admitió en las conversaciones que su interlocutor habitual no era el expresidente, sino Julio Martínez Martínez, considerado el “lacayo” de Zapatero:
Rodolfo Reyes: “¿Vas a estar en la conversación con Zapatero?”. Roberto Roselli: “No con él directo. Hablo con un lacayo (…) Pues ya le dijo a Julio que montaron su ‘finance boutique’. Así que por ahí vendrá la mordida”.
En un mensaje posterior, al ser preguntado sobre si la “boutique financiera” había puesto precio a sus servicios, Roselli contestó que aún no, pero que si conseguían el dinero, “valía la pena pagar”.
Mientras la vía financiera avanzaba, la trama también presionaba en el Ministerio de Transportes a través del ministro Ábalos y su asesor Koldo García, a quien apodaban “el amigo”. El 22 de julio de 2020, Martínez Sola y Roselli celebraron el éxito de una reunión con el secretario de Estado, Pedro Saura:
“Acabamos de terminar la reunión con Pedro Saura y su jefe de gabinete, Francisco Ferrer. Reunión agradable, distendida. Lógicamente, se notaba que nos han recibido por ‘altas’ recomendaciones (…) El papel del ministerio será únicamente ‘hablar’ bien de la compañía, que en nuestro caso lo tenemos asegurado”. Rodolfo Reyes: “Sí, ‘bro’. Nuestro pana Zapatero detrás”.
Una estructura jerarquizada para desviar fondos
La capacidad de la red para acceder a información privilegiada quedó demostrada en febrero de 2021, casi un mes antes de que el Consejo Gestor de la SEPI aprobara oficialmente el rescate de 53 millones de euros el 9 de marzo. Los investigados ya celebraban internamente la concesión de la ayuda semanas antes de la resolución oficial.
El juez Calama concluye que la red liderada por Zapatero no buscaba un trato general, sino una resolución administrativa específica y lucrativa. Según el instructor, los beneficios económicos de la operación habrían sido canalizados hacia el expresidente y su entorno más cercano utilizando una estructura en tres niveles:
- Primer nivel (Liderazgo): José Luis Rodríguez Zapatero, presunto cabecilla y receptor final de los fondos.
- Segundo nivel (Operativo y Financiero): Julio Martínez Martínez (propietario de la consultora Análisis Relevante). Actuaba como enlace con los clientes, ejecutaba las órdenes de Zapatero y gestionaba el entramado societario. El dinero se desviaba mediante contratos simulados de asesoría o consultoría para “justificar el trasvase de fondos”.
- Tercer nivel (Gestión diaria): Integrado por María Gertrudis Alcázar Jiménez (secretaria de la oficina de Zapatero), encargada de ejecutar las órdenes directas del expresidente, y Cristóbal Cano Quiles, encargado de la gestión cotidiana de las empresas pantalla en constante coordinación con ella.
Agencias

