NotMid 18/04/2026
IberoAmérica
Los nuevos tiempos en Venezuela deparan sorpresas de dimensiones sísmicas casi a diario. Delcy Rodríguez ha aprovechado la reconciliación con el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial —tras siete años de ruptura— para ejecutar un movimiento interno de alto calado: el despido de Laura Guerra, excuñada de Nicolás Maduro, de la presidencia del Banco Central de Venezuela (BCV). Esta decisión profundiza el desmontaje del “madurismo” originario, sustituyendo a una ficha de la antigua pareja presidencial por Luis Pérez, un tecnócrata del círculo íntimo de los hermanos Rodríguez.
Laura Guerra, tía de “Nicolasito” Maduro, ocupaba la jefatura del ente emisor desde hace un año pese a carecer de formación financiera, dado su perfil de ingeniera petrolera. Su relevo por Pérez, quien ya ejercía como vicepresidente del banco, consolida el control absoluto de la facción de Delcy sobre los resortes económicos del país.
“Quiero agradecer al presidente Trump, al secretario de Estado, Marco Rubio, y a los secretarios que han intervenido en este proceso”, sorprendió la presidenta encargada tras oficializarse el retorno al FMI. Es un giro irónico para una institución que, durante décadas, la izquierda latinoamericana demonizó como la herramienta predilecta del capitalismo para asfixiar a los pueblos.
Esta reconciliación financiera fue pavimentada por la flexibilización de las sanciones del Departamento del Tesoro de EE. UU. sobre el BCV, permitiendo su reinserción en los mercados internacionales. Scott Bessent, secretario del Tesoro, calificó el movimiento como un “paso vital para la estabilización”. Por su parte, la jefa del gobierno de facto no desaprovechó el escenario para avivar el pulso geopolítico que estos días se traslada a España: “Es lamentable que el extremismo venezolano se haya dedicado a visitar capitales europeas para intentar impedir este avance”, acusó Rodríguez, en una clara alusión a la gira que protagoniza María Corina Machado.
Mientras en Caracas se reconfigura el poder, la líder democrática venezolana mantiene una agenda de alto nivel en Madrid, tras haber pasado por París, Ámsterdam y Roma, consolidando su reconocimiento como la contraparte legítima ante la comunidad internacional.
Agencias
