NotMid 17/04/2026
ESPAÑA
Yolanda Díaz ha provocado un incendio diplomático en el bloque de investidura al calificar a Junts como un partido “racista” y “clasista”. Estas declaraciones llegan en el momento más inoportuno para el Gobierno: en plena ofensiva de Sumar para convencer a los de Carles Puigdemont de salvar el real decreto sobre alquileres que se vota la próxima semana. Actualmente, la supervivencia de la norma depende de los siete votos de la formación catalana, que por ahora se alinea con PP y Vox para tumbarla.
En una entrevista en Más de Uno (Onda Cero), la vicepresidenta segunda ha marcado distancias siderales con el partido independentista. “Yo sé perfectamente quién es Junts”, advirtió a Carlos Alsina, subrayando que “jamás” se le pasaría por la cabeza definirlos como una fuerza progresista, etiqueta que también retiró al PNV.
La respuesta de Puigdemont: “Bon vent”
La réplica no se hizo esperar. Carles Puigdemont sugirió con ironía a Díaz que, la próxima vez, “le pida los votos al PP para ser vicepresidenta”. El expresident acusó a la líder de Sumar de ignorar la realidad sociológica de Cataluña y de alimentarse del “mito del españolismo”, que identifica lo catalán con la burguesía y el carlismo.
“Como no le gusta lo que votamos, se revuelve insultándonos en lugar de debatir. Eso es lo que hacen los populistas”, sentenció Puigdemont, despidiéndose con un “bon vent” (buen viento), expresión catalana para indicar que no desea volver a ver a alguien. Según fuentes de la dirección de Junts, el partido ha suspendido relaciones con Sumar hasta que medie una rectificación.
Un decreto contra las cuerdas
Este choque frontal dificulta los intentos desesperados de Sumar por convalidar la prórroga de los precios del alquiler para 2026 y 2027. Aunque la portavoz Verónica Barbero y el ministro de Cultura, Ernest Urtasun, han intensificado los contactos, el acuerdo parece hoy una quimera.
La estrategia de seducción de Sumar hacia Junts ha sido errática. Esta misma semana, el grupo sopesó votar a favor de la prohibición del burka propuesta por los catalanes como un “guiño” negociador, aunque finalmente votaron en contra al no obtener garantías de reciprocidad. Hasta hoy, los portavoces de Sumar habían evitado el cuerpo a cuerpo con Junts, centrando sus críticas exclusivamente en el PP.
El pesimismo de los números
Salvo un giro de 180 grados, el decreto está sentenciado. Junts mantiene su rechazo “firme” y ha contraatacado con una propuesta propia basada en deducciones fiscales del 15% en el IRPF para alquileres e hipotecas.
Pese al escenario adverso, Díaz se ha declarado “optimista”, aunque ha advertido que, si la norma decae, la ciudadanía deberá “salir a defender sus derechos”. La vicepresidenta también evitó aclarar si el PSOE se está implicando en la negociación, dejando la sensación de que Sumar está batallando en solitario para salvar una de sus medidas estrella.
Agencias

