NotMid 02/05/2026
USA en español
La respuesta de Donald Trump a la movilización oficialista en el Malecón de La Habana marca un punto de no retorno en la escalada contra el régimen cubano. “Estaremos tomando Cuba casi de inmediato. Cuba es lo próximo”, sentenció el mandatario estadounidense apenas horas después de anunciar un endurecimiento drástico de las sanciones contra la cúpula castrista.
El plan de Trump, desvelado con su habitual estilo directo durante un acto en West Palm Beach, contempla el despliegue del portaaviones USS Abraham Lincoln frente a las costas cubanas en cuanto finalicen las operaciones en Irán. “Lo haremos entrar y detenerse a escasos metros de la costa; dirán ‘muchas gracias, ¡nos rendimos!'”, vaticinó el presidente ante una audiencia enfervorizada en Florida.
Filtraciones y sanciones: El cerco se estrecha
Mientras la retórica pública se inflama, los canales diplomáticos subterráneos arden. Filtraciones del Departamento de Estado sugieren la existencia de un hilo directo con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, alias ‘El Cangrejo’. El influyente nieto y jefe de escoltas de Raúl Castro es una pieza clave en el tablero de una Cuba que, el pasado Primero de Mayo, intentó proyectar una imagen de unidad patriótica recolectando firmas contra la guerra.
Esa demostración de fuerza del régimen fue el detonante para que la Casa Blanca emitiera una orden ejecutiva dirigida contra:
- Dirigentes responsables de la represión y violaciones de derechos humanos.
- Entidades financieras y logísticas que sostienen el aparato de seguridad.
- Cómplices de la corrupción sistémica en la isla.
El modelo “Lanza del Sur”
La administración Trump está replicando la estrategia utilizada en la Operación Lanza del Sur, que desmanteló el poder del chavismo y el Cártel de los Soles tras la captura de Nicolás Maduro el pasado enero. Washington justifica este despliegue —inédito en el Caribe desde la Segunda Guerra Mundial— como una medida de protección de su seguridad nacional frente a la “amenaza inusual y extraordinaria” que representa la alianza entre La Habana, Teherán y lo que queda del eje bolivariano.
En los próximos días expirará el ultimátum secreto dado por EE. UU. a La Habana. Las condiciones de Washington son innegociables:
- Liberación inmediata de los más de 1.200 presos políticos.
- Una reforma económica radical de mercado.
- La salida del poder de Miguel Díaz-Canel, señalado por la Casa Blanca como el principal escollo para la transición.
La respuesta de La Habana
Desde Cuba, la retórica se mantiene en los códigos de la Guerra Fría. El canciller Bruno Rodríguez no tardó en reaccionar, calificando las medidas de hipócritas: “Mientras el Gobierno de EE. UU. reprime a su propio pueblo en las calles, busca castigar al nuestro, que resiste heroicamente los ataques del imperialismo”.
Sin embargo, con el USS Abraham Lincoln en el horizonte y el precedente de la caída de Maduro, el escenario para la Revolución es hoy más precario que nunca.
Agencias

