NotMid 19/04/2026
Opinión NotMid
Hay quien ve la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio». «Haz lo que yo digo, pero no lo que yo hago». «No todos los que usan agua bendita son santos»
Confieso una preocupación creciente por la salud de nuestro refranero. Esa sabiduría popular que heredé de mi abuela y de mi madre parece hoy escurrirse como arena entre los dedos. Y me inquieta, francamente, porque el refranero define la vida con una precisión quirúrgica que a nosotros nos falta. Son mensajes cortos, sabios y, sobre todo, certeros.
Cualquiera de las sentencias que abren este texto definen al actual Gobierno. Sin embargo, hay tres que son una fotografía de alta resolución de nuestro presidente: «Un hombre malo es peor cuando se hace pasar por santo», «Limpia tus dedos antes de señalar mis lunares» y, por supuesto, aquella de que «no todos los que usan agua bendita son santos»
Nada en la estrategia de Moncloa es gratuito; todo obedece a un cálculo, aunque ese cálculo desprenda un aroma insoportable a doble rasero.
1. La caridad selectiva
El Gobierno de Sánchez lleva cerca de dos años jugando con la crisis de los menores migrantes en Canarias, sorteando a las Comunidades Autónomas e ignorando al Supremo. Pero, simultáneamente, exhibe un celo humanitario inquebrantable con la UNRWA. Poco importa que se haya documentado la infiltración de Hamás en la agencia de la ONU; nosotros hemos aportado 100 millones de euros desde 2022.Solidaridad con chequera ajena, control estricto en casa.
2. Ofensas de ida y vuelta
Javier Milei es, por definición, hiperbólico. En su visita a Madrid llamó «corrupta» a Begoña Gómez y acusó a Sánchez de esconderse «tras las faldas de las mujeres». El Ejecutivo montó en cólera, calificándolo de «ataque a las instituciones» y retirando a nuestra embajadora en Buenos Aires. Sin embargo, cuando Dimitri Medvédev —mano derecha de Putin— amenaza directamente a la empresa española Oesía y señala su planta en Madrid como un «objetivo militar legítimo», el silencio es sepulcral. Ni una nota de Exteriores, ni un reproche de Defensa. Alucinante.
3. El cowboy y el dictador
Conocemos la grandilocuencia de Trump; ese pistolero que monta un appaloosa pecoso y fanfarronea mientras apura un whisky en la Quinta Avenida. Es un bravucón, sí, pero es el presidente del país que más invierte en España.
Sánchez insiste en situarse en el «lado correcto de la historia», pero en ese lado no deberían caber ni Hamás, ni Hezbolá, ni Maduro, ni los Castro. Tampoco Xi Jinping.
4. El laberinto de Israel
Es curioso que España lidere la ruptura diplomática con Israel mientras sigue financiando a una Autoridad Nacional Palestina que, como se ha demostrado, utilizaba las tuberías enviadas para agua potable como lanzacohetes artesanales.
Una ingeniería del terror subvencionada, paradójicamente, por quienes dicen promover la paz.
5. La guinda de Pekín
No hay quinto malo, y China es el colofón. Sánchez es inteligente y sabe que el eje del poder mundial está pivotando. China emerge y es lógico querer acercarse, pero no al precio de la amnesia moral. Ignorar que Xi Jinping es un dictador que gobierna con puño de hierro no hace que la dictadura desaparezca por arte de magia.
Sánchez juega a dos bandas, con cartas marcadas y una doble moral a prueba de bombas. Pero ya conocen la doctrina oficial: él no miente, solo cambia de opinión.
Qué país…

