NotMid 14/0772026
USA en español
Se cumple un mes de la firma del Memorando de Entendimiento entre Washington y Teherán, un pacto que prometía resolver los principales escollos de la guerra. Sin embargo, lo que debía ser un avance diplomático se ha convertido en una espiral de hostilidades. Mientras EE. UU. esperaba la reanudación inmediata del tráfico en el Estrecho de Ormuz, Irán ha frenado en seco, abogando por una regulación pactada con Omán. “Ningún país puede cobrar peajes en una vía internacional”, advirtió entonces el secretario de Estado, Marco Rubio.
Hoy, la situación ha dado un giro radical: Donald Trump ha anunciado que EE. UU. actuará como “el guardián del Estrecho de Ormuz”, controlando el paso e imponiendo una tasa del 20% a los buques bajo su protección. “El Estrecho está y seguirá abierto, con o sin Irán”, sentenció el mandatario, quien justifica la medida ante el aparente fracaso de las negociaciones, culpando a Teherán de romper los acuerdos de forma sistemática.
La escalada bélica es evidente tras una semana de ataques cruzados. Estados Unidos ha bombardeado infraestructuras clave en más de una decena de ciudades iraníes —dejando cerca de 20 muertos—, en represalia por los ataques de Teherán a embarcaciones en el paso marítimo. Por su parte, el régimen iraní ha respondido extendiendo el caos a la región mediante el lanzamiento de misiles contra Kuwait, Bahréin, Qatar y Jordania.
Pese a la gravedad, Teherán sostiene que el Memorando sigue vigente aunque en “fase de crisis”, insistiendo en que sus acciones no son una confrontación militar, sino de defensa propia ante la utilización de territorios vecinos por parte de EE. UU. como plataformas de agresión. Mientras tanto, la prensa árabe ha rebautizado el pacto como el “Memorando del malentendido”. La tensión alcanzó un nuevo pico el domingo, cuando la Guardia Revolucionaria iraní anunció el cierre del Estrecho hasta nuevo aviso tras interceptar una embarcación en una “ruta no autorizada”.
Los expertos advierten sobre la falta de un horizonte claro. “Sin un objetivo político definido, la escalada corre el riesgo de convertirse en un fin en sí misma, elevando los precios del petróleo y arrastrando a EE. UU. a una confrontación regional sin resultados duraderos”, señala el analista Danny Citrinowicz.
El conflicto ha desbordado los límites del Estrecho, alcanzando Yemen con ataques a buques en el Golfo de Adén y bombardeos saudíes sobre el aeropuerto de Saná para impedir el aterrizaje de aeronaves iraníes. Esta inestabilidad ha provocado que el tráfico marítimo en Ormuz caiga a mínimos históricos, con apenas seis buques cruzando en las últimas 24 horas, evidenciando que el alto el fuego pactado en abril es hoy poco más que papel mojado.
Agencias

