NotMid 01/07/2026
Ciencia y Tecnología
El impacto de un asteroide contra la Tierra no es un problema inmediato, pero es un riesgo real. Por ello, la “defensa planetaria” ha dejado de ser ciencia ficción para convertirse en una prioridad tecnológica, respaldada por una red global de telescopios y misiones capaces de monitorizar —e incluso desviar— estos cuerpos celestes, como se demostró con éxito en 2022.
Los asteroides son los “ladrillos” que dieron origen a nuestro Sistema Solar. Aunque muchos siguen órbitas estables, su estudio constante es vital. Adriano Campo Bagatin, catedrático de Física Aplicada de la Universidad de Alicante, confirma que, a día de hoy, ningún cuerpo conocido está en ruta de colisión con la Tierra. Sin embargo, la vigilancia es incesante: un ejemplo reciente fue el asteroide 2024 YR4, detectado por el sistema chileno ATLAS, cuya peligrosidad fue descartada tras las precisas observaciones del telescopio James Webb.
Ramses: Ojos humanos en Apophis
Si un asteroide “roza” nuestro planeta, no es solo un peligro, sino una oportunidad científica única. Es el caso de Apophis, una mole de 375 metros que, el 13 de abril de 2029, pasará a menos de 32.000 kilómetros de la Tierra.
Para aprovechar este evento —que ocurre, estadísticamente, cada 7.500 años—, la ESA lanzará en 2028 la misión Ramses. Esta nave acompañará a Apophis para observar en tiempo real cómo la gravedad terrestre deforma y altera su estructura. La misión, que contará con la colaboración de la JAXA (agencia japonesa), desplegará dos cubesats:
- Don Quijote: Liderado por la empresa ilicitana Emxys, incluirá un sismógrafo para registrar los temblores causados por la atracción terrestre.
- Farinella: De la compañía Tyvak International, nombrado en honor al astrofísico Paolo Farinella.
Por su parte, la NASA ha redirigido la misión Osiris-Rex (ahora Osiris-APEX) para estudiar este mismo asteroide. Campo Bagatin es tajante: “Apophis no tiene ninguna posibilidad de chocar con la Tierra en 2029 ni en las décadas siguientes”.
Hera y el futuro de la desviación
La tecnología de Ramses hereda el conocimiento de Hera, la misión de la ESA lanzada en 2024 para estudiar el impacto cinético de DART en el asteroide Dimorphos. DART confirmó que tenemos la capacidad técnica para desviar un cuerpo espacial; el objetivo ahora es optimizar ese método. Aunque existen otras propuestas, como el uso de haces de iones o la tracción gravitacional, la desviación cinética sigue siendo, hasta la fecha, la única solución probada y eficaz.
El interés por estos cuerpos celestes cobra especial relevancia cada 30 de junio, en el Día Internacional de los Asteroides, fecha que conmemora el evento de Tunguska de 1908. Este aniversario no solo sirve para recordar los peligros naturales, sino para celebrar el avance científico que, poco a poco, nos permite proteger nuestro hogar planetario.
Agencias

