NotMid 17/06/2026
EUROPA
Al cierre de una cumbre de tres días en Évian, Francia, los líderes del Grupo de los Siete (G7) marcaron un punto de inflexión en su política económica al establecer objetivos concretos para reducir la dependencia de China en el suministro de minerales críticos. Estos insumos son fundamentales para la fabricación de semiconductores, baterías y dispositivos tecnológicos, sectores esenciales para la seguridad global.
La meta acordada, respaldada también por Australia, es reducir la dependencia de China en estos recursos a menos del 60% para 2030, con el objetivo ambicioso de alcanzar un umbral del 50% en el menor tiempo posible. Esta medida responde a la necesidad de diversificar las fuentes de abastecimiento y mitigar las vulnerabilidades en cadenas de suministro que los líderes consideran estratégicas.
Resiliencia energética y estabilidad global

El G7 acordó reducir su dependencia de China en minerales críticos para el suministro de tecnologías estratégicas. (REUTERS/Christian Hartmann)
Más allá de los minerales, el G7 se comprometió a fortalecer la coordinación frente a crisis energéticas mediante un nuevo mecanismo de vigilancia en colaboración con la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Como parte de esta estrategia de seguridad, el grupo instó a los países importadores de petróleo a mantener reservas estratégicas equivalentes a 90 días de importaciones netas, buscando así amortiguar la volatilidad en los mercados y garantizar la estabilidad comercial.
Asimismo, los mandatarios subrayaron la importancia de preservar la libertad de navegación en rutas críticas como el estrecho de Ormuz, señalando que la resolución de los conflictos en vías energéticas es vital para el crecimiento económico mundial.
Desequilibrios y nuevas tecnologías
El comunicado final también aborda, en una referencia implícita a China, su preocupación por las “prácticas no sujetas a las reglas del mercado”. Los líderes advirtieron que el exceso de capacidad productiva y las distorsiones comerciales amenazan la estabilidad financiera, comprometiéndose a fomentar un crecimiento más equilibrado y duradero.
Finalmente, la cumbre puso el foco en la revolución digital. Los líderes encomendaron a sus ministros de Finanzas analizar los impactos de la inteligencia artificial, la ciberseguridad y las tecnologías cuánticas en la productividad y el empleo. Este consenso, que contó con el respaldo de países invitados como Egipto, Kenia y Corea del Sur, servirá de hoja de ruta para las futuras discusiones en el G20.
Agencias

