El caradurismo de una gestión que prefiere la propaganda a la realidad
NotMid 03/07/2026
Opinión NotMid
Aun con la oportunidad de enmendar a medias el entuerto, Delcy porfía. Su naturaleza la traiciona y persiste en las miserias habituales del chavismo.
Quien pensara que su rueda de prensa serviría para admitir fallas y pedir perdón por el abandono a las víctimas de los terremotos, se llevó un chasco monumental.
De igual forma, si usted creyó que Rodríguez anunciaría el fin de su interinato —dando cumplimiento a la Constitución al haberse agotado el límite estricto de los 180 días como presidenta encargada—, es mejor que se siente a esperar.
Tras una semana de instrumentalizar la tragedia con su habitual arrogancia, Delcy repitió el guion con el caradurismo de siempre.
Ahora resulta que los ciudadanos que bajaron a La Guaira a buscar desesperadamente a sus familiares desaparecidos no actuaron por dolor, sino teledirigidos por un “laboratorio mediático”.
Para la cúpula, el problema no es la vergonzosa ausencia del Estado ni que el pueblo haya tenido que salvar al pueblo; el problema son las “matrices de opinión”.
Una respuesta repugnante, calcada del manual de la dictadura madurista.
Como bien se ha dicho, basta una mínima presión para que emerja la verdadera Delcy: esa que deshecha los tonos pasteles y el simulacro de empatía.
Ayer terminó desencajada ante las preguntas incómodas de los corresponsales extranjeros, a quienes no puede controlar ni engañar; ellos han estado en el terreno desde el primer día y son testigos excepcionales de la realidad tras los sismos.
La propaganda queda para los propagandistas. A estas alturas, ni la victimización ni el postureo cambiarán lo que el país ya sabe de Rodríguez.
Las consecuencias serán inevitables; es, simplemente, cuestión de tiempo.

