NotMid 05/06/2026
MUNDO
El pasado 28 de febrero, cuando los primeros misiles y drones iraníes impactaron en la futurista silueta de Dubái, las redes sociales estallaron en un encendido debate sobre el fin del mayor centro de negocios de Oriente Medio. Para unos, la burbuja de seguridad y prosperidad sobre la que se edificó el emirato había estallado definitivamente. Para otros, en una postura igual de extrema, nada ocurría y todo estaba «bajo control». Ambas visiones, alimentadas la mayoría de las veces desde la distancia, erraron el tiro.
Hoy, 100 días después del inicio del conflicto, la realidad es muy distinta: Dubái se está recuperando a una velocidad inesperada. Gracias a una respuesta gubernamental sumamente ágil y a una estructura económica diversificada, los sectores inmobiliario y de aviación vuelven a sacar músculo.
El indicador más sólido de este revulsivo es el mercado de la vivienda. En mayo, el sector recuperó su velocidad de crucero: las transacciones semanales del Dubai Land Department superaron con regularidad los 14.000 millones de dírhams (unos 3.200 millones de euros), rozando los 15.000 millones en momentos puntuales. «El capital no abandonó Dubái; simplemente hizo una pausa», resume un analista del sector.
El despertar del ladrillo
Axel Costa, un profesional español afincado en el sector del real estate de Dubái, confirma que el mercado ha despertado tras la parálisis casi total de marzo y abril. «A nivel subjetivo, porque aún procesamos los datos oficiales, ya estamos cerrando ventas a buen ritmo. La percepción ha cambiado por completo. Antes había pánico a los ataques de Irán; en cambio, el bombardeo de esta misma semana contra el aeropuerto de Kuwait no ha mermado la confianza aquí». Los proyectos no se han detenido. Según Costa, «hay más demanda de compra en nuevos desarrollos que pisos disponibles, incluso con la exigencia de adelantar señal».
En una línea similar se expresa Francisco Almansa, otro empresario inmobiliario español en el emirato:
«No soy partidario de abusar de la palabra resiliente, pero describe a la perfección cómo se ha comportado el mercado. Esperamos un gran efecto rebote cuando la guerra concluya, lo que incluirá el regreso de muchas familias expatriadas que se marcharon por seguridad. Aunque persiste cierto escepticismo internacional, el mercado residencial interno está muy activo. No hemos visto precios de derribo; al contrario, se han cerrado transacciones de gran envergadura. Hay que ser cautos, pero mi visión es positiva».
Las claves del blindaje financiero
¿Cómo ha logrado Dubái mantenerse a flote tras perder temporalmente el turismo y ver cómo huía el 70% de sus residentes expatriados? La clave reside en la agresiva e inmediata intervención institucional:
- Inyecciones de liquidez: El 30 de marzo, el jeque Hamdan bin Mohamed aprobó un paquete de apoyo económico de 1.000 millones de dírhams (272 millones de dólares) que eximió de tasas a todos los establecimientos hoteleros.
- Sostén bancario: El Banco Central de los Emiratos Árabes Unidos activó el 17 de marzo un plan de contingencia de cinco pilares para estabilizar el sistema financiero, evitar el estrangulamiento del crédito y garantizar la financiación a las empresas locales afectadas por la tormenta regional.
Un despegue blindado contra el petróleo
El milagro emiratí no es casual. El PIB real de los EAU pasó de 127.000 millones de dólares en 1990 a 462.000 millones en 2024. A diferencia de sus vecinos, la economía de Dubái opera casi al margen del crudo, que representa menos del 2% de su PIB. Su riqueza se sostiene sobre un engranaje de comercio global, turismo de lujo, inmobiliario de alto valor y servicios financieros amparados por un marco regulatorio que emula los modelos de Londres y Nueva York. Por eso, el estratégico cierre del estrecho de Ormuz no desangra las arcas de Dubái como lo hace con las de Arabia Saudí o Kuwait.
Evolución del PIB de los EAU (1990 vs. 2024)
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1990: █ $127.000 M
2024: █████████████████ $462.000 M
[* El petróleo ya representa menos del 2% del PIB de Dubái]
En el plano militar, durante los 40 días más duros de ofensiva iraní, el Gobierno optó por la defensa numantina sin caer en la escalada bélica. Las fuerzas armadas emiratíes interceptaron 563 misiles y más de 2.256 drones, demostrando un escudo antimisiles con una efectividad superior a la de Israel. Las multinacionales no apagaron sus servidores. El mercado se tambaleó, pero no colapsó.
Con todo, es prematuro cantar victoria. Mientras el estrecho de Ormuz permanezca bloqueado, las primas de los seguros marítimos sigan por las nubes y la guerra de drones e interferencias electrónicas continúe acechando la región, Dubái tendrá que batallar para recuperar su activo intangible más valioso: la narrativa de seguridad absoluta que la convirtió en la capital de los rascacielos.
Agencias

