Dieciocho segundos de lucha en la cabina
NotMid 08/05/2026
ASIA
Durante dieciocho segundos, alguien en la cabina del Boeing 737 luchó desesperadamente para que el avión recuperara altura. Durante esos mismos dieciocho segundos, la persona sentada al lado hizo exactamente lo contrario: forzó el aparato para estrellarlo a la máxima velocidad posible. El desenlace ocurrió en marzo de 2022: el avión de China Eastern se desintegró en decenas de miles de fragmentos tras impactar contra el suelo con 132 personas a bordo.
El misterio de los tres pilotos
Aún no está claro quién intentó el gesto heroico y quién ejecutó la maniobra suicida. En la cabina no solo estaban el comandante y el primer oficial; un tercer piloto viajaba como observador. Los investigadores barajan la hipótesis de una “lucha de fuerzas” real: dos pilotos tirando de la palanca de mando hacia atrás para ascender, mientras un tercero la empujaba hacia adelante para acelerar la caída. Al final, se impuso el autor de la tragedia, ayudado por las leyes de la física y un apagado repentino de los motores.
La evidencia de las cajas negras
Casi dos mil páginas publicadas por la NTSB estadounidense confirman la dinámica de los hechos. Los datos extraídos del Flight Data Recorder (la caja negra que registra los parámetros de vuelo) ratifican la reconstrucción adelantada por el Corriere della Sera: dentro de aquel avión, alguien intentó evitar la catástrofe hasta el último aliento.
El inicio del descenso
Todo comenzó poco después del almuerzo el 21 de marzo de 2022. Mientras el vuelo Kunming-Guangzhou cruzaba a 29.000 pies (7.900 metros), alguien cortó el flujo de queroseno. Al apagar los motores, el piloto automático se desconectó instantáneamente, dejando el control total en manos humanas.
Segundos después, el autor del sabotaje empujó la palanca de mando hacia adelante y configuró las superficies móviles de las alas para estabilizar el picado. “Quien realizó esas maniobras tenía un único objetivo: morir”, señalan expertos consultados.
Fuerza contra fuerza
El Boeing 737 tiene un sistema de mandos sincronizados: si un piloto mueve su palanca, la otra replica el movimiento. Sin embargo, los registros indican que, solo dos segundos después de iniciar el descenso, la otra palanca fue accionada con fuerza en dirección opuesta. Para enderezar un avión en esas condiciones, se requiere una fuerza física sobrehumana, cercana a los 40 kilos de presión, un esfuerzo que en pleno picado resulta “fuera de los parámetros aerodinámicos”.
Un audio de “alarmas y gritos”
La otra caja negra, la que registra las voces en cabina (Cockpit Voice Recorder), captó una atmósfera de terror. Además de las alarmas acústicas, los cuatro micrófonos registraron sonidos de lucha física, respiraciones agitadas y gritos. Aunque la NTSB no ha hecho pública la transcripción, las autoridades chinas poseen cuatro archivos de audio de alta calidad que documentan los últimos instantes de la tripulación.
El impacto final
A las 14:23 hora local, el Boeing 737 impactó contra el terreno con un ángulo casi perpendicular y a una velocidad cercana a la del sonido. La violencia del choque fue tal que el aparato se desintegró en más de 50.000 fragmentos, algunos hallados a 20 metros de profundidad. El intento de salvación, aunque heroico, no pudo vencer a la voluntad suicida y a la gravedad.
Agencias

