NotMid 05/06/2026
Ciencia y Tecnología
El descubrimiento del agujero negro inactivo más distante jamás identificado marca un hito en la astronomía moderna. Se trata de un gigante cósmico localizado en el núcleo de la galaxia MRG-M0138, a más de 10.000 millones de años luz de la Tierra, cuya masa equivale a unos 6.000 millones de veces la del Sol.
A diferencia de los cuásares, este objeto no emite luz ni muestra actividad observable, por lo que su existencia solo puede inferirse a través de la influencia gravitatoria que ejerce sobre su entorno. Hasta ahora, los estudios a grandes distancias requerían que el agujero negro estuviera activo y rodeado de material luminoso. Sin embargo, un equipo internacional de astrónomos logró “pesar” este objeto en estado “apagado” gracias al Telescopio Espacial James Webb (JWST), multiplicando por 15 el récord de distancia anterior para este tipo de mediciones.
Dinámica estelar y lentes gravitacionales: un método innovador
Para lograr esta hazaña, los científicos rastrearon el movimiento de las estrellas que orbitan el centro galáctico mediante una técnica conocida como dinámica estelar. Utilizando el espectrógrafo NIRSpec del James Webb, midieron con precisión milimétrica la velocidad de los astros que rodean el núcleo, una metodología común en galaxias cercanas pero que nunca se había aplicado a semejante distancia (el récord previo estaba en apenas 700 millones de años luz)

Esta observación sin precedentes fue posible gracias a una lente gravitacional: una galaxia alineada perfectamente entre MRG-M0138 y la Tierra. La gravedad de este objeto intermedio desvió y magnificó la luz de la galaxia distante, amplificando su imagen unas treinta veces. Esto permitió a los investigadores reconstruir el movimiento interno en el núcleo galáctico con una resolución inédita.
Andrew Newman, líder del estudio, explicó que la combinación del James Webb y el efecto de lente gravitacional permitió asomarse directamente a la “esfera de influencia” del agujero negro, donde su gravedad acelera las estrellas de forma drástica. Por su parte, Richard Ellis, profesor implicado en la investigación, destacó que esta técnica abre una nueva ventana para medir la masa de agujeros negros supermasivos en los confines del espacio, transformando nuestra comprensión sobre su evolución temporal.
Claves sobre la evolución de las galaxias
El hallazgo aporta información crucial sobre las primeras etapas del cosmos, cuando el universo tenía apenas una cuarta parte de su edad actual. Los datos revelan que la inactividad de este agujero negro coincide con el cese en la formación de nuevas estrellas dentro de su galaxia anfitriona; tanto el agujero negro como MRG-M0138 permanecen hoy “apagados”.
Los científicos sospechan que, en el pasado, la galaxia albergó un cuásar hiperactivo. Esta observación refuerza la hipótesis de que, durante la fase de rápido crecimiento de un agujero negro, la energía liberada es tan violenta que termina por expulsar o consumir el gas necesario para gestar nuevas estrellas, provocando la “muerte” térmica de la galaxia.
Se prevé que las futuras observaciones del James Webb y otros instrumentos de última generación permitan localizar más agujeros negros inactivos en el universo temprano. Multiplicar estos hallazgos será fundamental para descifrar el papel definitivo que juegan estos colosos en el nacimiento, desarrollo y destino de las galaxias más antiguas del cosmos.
Agencias

