NotMid 19/07/2026
DEPORTES
Andrea Antonelli ha logrado una victoria de peso en el Gran Premio de Bélgica, consolidando su estatus en un fin de semana marcado por el infortunio de los Mercedes de Lewis Hamilton y George Russell. Charles Leclerc cruzó la meta en segunda posición para Ferrari, mientras que Max Verstappen cerró el podio con su Red Bull. Fue una jornada aciaga para el automovilismo español, con Carlos Sainz y Fernando Alonso lejos de la zona de puntos.
Estrategias divergentes y caos inicial
La parrilla presentó una diversidad estratégica notable: la mayoría optó por el neumático medio, mientras que otros, como Sainz y Lando Norris, buscaron alternativas con el blando. Por su parte, Aston Martin apostó por el compuesto duro para Fernando Alonso y Lance Stroll, una táctica arriesgada que también replicó Isack Hadjar (Red Bull), quien partió desde atrás tras una sanción.
En la salida, Antonelli mantuvo su posición de privilegio, aunque Verstappen logró superarlo brevemente en Raidillon; el italiano recuperó el liderato en Kemmel, con Leclerc aprovechando la estela para ponerse segundo. Sin embargo, el caos estalló en Les Combes: Russell protagonizó una maniobra excesivamente optimista al intentar superar a Hamilton y Piastri por el exterior, lo que resultó en un toque que dejó al británico de Mercedes fuera de carrera, atrapado en la gravilla.
Un VSC que alteró el tablero
La salida del coche de seguridad forzó una primera oleada de paradas. Mientras el pelotón reorganizaba su estrategia, la carrera se convirtió en un ajedrez táctico. El momento crítico llegó en la vuelta 19: un Virtual Safety Car (VSC) —desplegado para retirar restos de la pista— favoreció enormemente a los Ferrari. Leclerc salió de boxes por delante de Antonelli, mientras que Hamilton, en una jornada negra para Mercedes, sufría una parada en boxes accidentada donde golpeó a uno de sus mecánicos tras cumplir su sanción de cinco segundos.
Por su parte, Lando Norris, que aún no había parado, se colocaba como líder provisional, gestionando con maestría el neumático medio hasta su entrada en el giro 31.
Duelo final y genialidad en pista
Las últimas vueltas estuvieron marcadas por el asedio de Antonelli a Leclerc. A pesar de la férrea defensa del monegasco, el ritmo del Mercedes era superior y, tras varias vueltas a la estela, el italiano consolidó el adelantamiento decisivo a falta de pocas vueltas para el final.
Mientras la cabeza de carrera definía el podio, el momento estelar del Gran Premio lo protagonizó Franco Colapinto. El argentino emuló el legendario adelantamiento de Mika Häkkinen a Michael Schumacher en el año 2000, superando a Gasly y Lawson simultáneamente en Les Combes, una maniobra que levantó a la grada.
Finalmente, Antonelli cruzó la bandera a cuadros en primer lugar, seguido de un Leclerc combativo y un Verstappen que, aunque lejos del ritmo de cabeza, logró rescatar un valioso tercer puesto. Piastri y Hamilton lucharon hasta el final por la cuarta plaza, mientras que Norris culminó su remontada para alcanzar los puntos. Un Gran Premio de Bélgica que, pese a las críticas por ser anodino en su desarrollo central, se definió por la estrategia y el talento bajo presión.

AGENCIAS

