NotMid 22/07/2026
Opinión NotMid
Que la ciudadanía reciba con desconfianza el invento que arranca este 1.º de agosto es natural y hasta sano. Hablamos de una estructura sustentada en la AN de 2015 y en un sector del “rodriguismo”, articulada bajo la mirada atenta de Washington.
Pero el escepticismo solo es valioso si genera acción. Sirve para exigir cuentas, auditar a los voceros de la oposición y medir los resultados de un proceso que, aunque arranca con el pie izquierdo, no está condenado al fracaso.
Lo que no sirve de nada es dar la media vuelta y “botar tierrita”, pretendiendo que la indiferencia borra la realidad de una estrategia respaldada por la Casa Blanca tras los hechos del 3 de enero.
Los grandes damnificados
en este tablero, la peor parte se la llevaron los opositores que se prestaron para el esperpento de la AN 2025. creyeron, con calculada ingenuidad, que se convertirían en el pivote de una transición paulatina.
Hoy, tras los anuncios de Marco Rubio, han quedado fuera del juego, “como la guayabera”
Si el año que viene hay elecciones legislativas sin asignación a dedo y con recuento real de votos, su peso político en los circuitos será simplemente inexistente.

