NotMid 26/04/2026
USA en español
WASHINGTON D.C. – El Servicio Secreto estadounidense detuvo este sábado por la noche a un hombre armado que abrió fuego en el vestíbulo del hotel Washington Hilton, donde se celebraba la tradicional Cena de Corresponsales de la Casa Blanca. El evento, uno de los hitos mediáticos del año, contaba con la presencia del presidente Donald Trump, la primera dama, el vicepresidente JD Vance y la plana mayor del Gobierno. El escenario es el mismo donde Ronald Reagan sufrió un atentado casi letal en 1981.
Aunque ninguna autoridad resultó herida, un agente de la escolta presidencial fue hospitalizado tras recibir un impacto de bala en su chaleco antibalas. Dos horas después del incidente, el presidente difundió en sus redes sociales imágenes del detenido, identificado como Cole Tomas Allen, de 30 años y procedente de California. Un vídeo revela cómo Allen intentó rebasar el control de seguridad a gran velocidad mientras disparaba. Según el director del FBI, el atacante portaba una pistola, un fusil, cuchillos y abundante munición.
“El espectáculo debe continuar”
Los invitados se encontraban en el salón principal, un piso por debajo del vestíbulo y a escasos metros del atacante. En un primer mensaje en Truth Social, Trump elogió la valentía del Servicio Secreto y expresó su deseo de retomar el evento: “He recomendado que el espectáculo continúe, pero nos guiaremos por las autoridades”. Sin embargo, el protocolo de seguridad impidió el regreso a la sala y el presidente acabó convocando una rueda de prensa de urgencia en la Casa Blanca.

“Las fuerzas del orden nos han solicitado abandonar las instalaciones. El Gabinete está a salvo y reprogramaremos el evento en 30 días”, anunció Trump, calificando lo ocurrido como un “ataque a la Constitución”.
Caos y evacuación
Poco después de las 20:35 hora local, decenas de agentes irrumpieron en la gala, interrumpiendo el ambiente distendido de chistes y discursos. En cuestión de segundos, la familia presidencial fue escoltada al exterior mientras el público se lanzaba al suelo entre escenas de pánico.
Las imágenes del momento muestran una breve confusión inicial: durante los primeros disparos, la mesa presidencial y sus escoltas parecieron ajenos al ruido exterior hasta que, instantes después, varios agentes cubrieron a Trump y lo evacuaron rápidamente. La misma medida se aplicó al resto del Gabinete y figuras como el director del FBI, Kash Patel, o Erika Kirk.

El periodista Wolf Blitzer (CNN), testigo presencial, relató cómo vio al hombre abrir fuego de forma descontrolada cerca de la entrada del salón de baile: “Si hubiera avanzado unos metros más, habría accedido a uno de los recintos más vigilados del mundo”.
Un argumento para el nuevo “Bunker”
Trump aprovechó el incidente para reivindicar la construcción de un gran salón de actos dentro de la Casa Blanca, un proyecto de 400 millones de dólares actualmente paralizado en los tribunales. Según el mandatario, el hotel Hilton no ofrece garantías suficientes. Se investiga si el detenido era huésped del hotel, lo que explicaría cómo logró sortear los primeros perímetros.
Respecto al perfil del atacante, Trump lo describió como un “lobo solitario” con problemas mentales: “Parecía un tipo malvado cuando estaba acorralado; estaba luchando con todas sus fuerzas”. Su residencia en California está siendo registrada por las autoridades federales.

La violencia política como norma
Este es el tercer incidente grave en el que Trump se ve bajo la amenaza directa de las armas. Tras el tiroteo en Pensilvania durante la campaña de 2024 y el intento de atentado en su club de golf en Florida, este suceso subraya el clima de polarización extrema en EE. UU.
Preguntado sobre por qué se repiten estos episodios, el presidente concluyó con una reflexión histórica: “He estudiado asesinatos y las personas más influyentes son las que más los sufren. Fíjense en Lincoln. No persiguen a los que no hacen mucho. Me siento honrado por ello; significa que hemos hecho mucho”.
Agencias

