NotMid 09/06/2026
DEPORTES
En la edición de ayer de TAFC nos preguntábamos a quién beneficia realmente este Mundial y qué tan accesible será, especialmente en Estados Unidos. Cuestionábamos si los conflictos extradeportivos terminarían empañando lo que debería ser la gran fiesta del fútbol.
Hoy, la realidad nos ha dado un doloroso recordatorio de que esas preocupaciones eran totalmente fundadas: al árbitro somalí Omar Artan se le ha denegado la entrada a Estados Unidos.
Artan, galardonado como el mejor árbitro masculino de 2025 por la Confederación Africana de Fútbol (CAF), había sido seleccionado por la FIFA en la lista definitiva de 52 colegiados para la cita mundialista.
Estaba a punto de convertirse en el primer somalí en arbitrar en un Mundial, lo que sin duda representaba el mayor hito de su carrera profesional.
En lugar de eso, Artan verá el torneo por televisión.
Aunque Somalia figura en la estricta lista de veto migratorio de la administración de Donald Trump, no se ha ofrecido ninguna explicación oficial sobre los motivos específicos para rechazar su entrada. Por su parte, la FIFA se ha lavado las manos.
En un comunicado, el organismo confirmó que el estatus de Artan “no cambiará por el momento” y añadió con frialdad:
”De acuerdo con el proceder en eventos anteriores de la FIFA, el gobierno anfitrión es quien finalmente determina quién recibe una visa y quién es admitido en su país”
Esta postura choca frontalmente con el discurso que el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, defendió con vehemencia el año pasado. Infantino insistió en que las políticas de inmigración estadounidenses no serían un obstáculo para el torneo, tachando las críticas de “información errónea” y prometiendo solemnemente que “todos serán bienvenidos”.
Evidentemente, se equivocó.

