La captura de Maduro no es solo un movimiento táctico; es el acta de defunción del orden liberal del siglo XX y el nacimiento de una geopolítica regida por la fuerza y el interés.
NotMid 11/01/2026
OPINIÓN NotMid
“Todo el que usa la lógica política, filosófica o ética del siglo XX es incapaz de entender a Trump”, pero nos quedamos cortos: Trump es el personaje de toda una era. La demostración de fuerza en Venezuela envía un mensaje performativo: el poder sin restricciones ha vuelto para reconfigurar el tablero global.
La doctrina de la discrecionalidad
Trump no finge. En su reciente entrevista en The New York Times, confesó que sus capacidades como comandante en jefe solo están limitadas por su “propia moralidad”. Es la reivindicación de la discrecionalidad unipersonal como doctrina de Estado. Lo que impacta no es su ambición, sino la ausencia total de hipocresía: no busca construir utopías; sólo le guía el interés.
Como advirtió su asesor Stephen Miller: “Vivimos en el mundo real, y el mundo real se rige por la fortaleza”. El principio más antiguo de la política internacional vuelve a estar vigente con una crudeza que desnuda la ingenuidad europea: Might makes right. La fuerza hace el derecho.
El Corolario Trump: Expulsar a China
El golpe de mano en Caracas tiene un destinatario claro: Pekín. Tras décadas convirtiendo al chavismo en su mayor receptor de préstamos a cambio de crudo, China ve cómo Washington aplica una versión extrema de la Doctrina Monroe. Trump usará todo su “poder duro” para disuadir a potencias externas de controlar los recursos naturales de América Latina.
Venezuela era la “víctima propiciatoria” ideal. No solo por sus reservas récord, sino por haberse convertido en plataforma para el narcotráfico, refugio de guerrillas y satélite de Irán y Cuba. Pero hay un factor humano que la fuerza no puede obviar: la legitimidad de María Corina Machado y Edmundo González no procede de un ataque estadounidense, sino de una victoria inapelable en las urnas.
El laberinto de la transición
¿Y ahora qué? Trump habla de “administrar” la transición, mientras la CIA advierte que el chavismo aún controla el aparato represivo. En este río revuelto, Delcy Rodríguez intenta un “reciclaje” imposible del régimen bajo la tutela de Zapatero. Liberaciones selectivas de presos políticos mientras Diosdado Cabello mantiene el terror en las calles: es puro chantaje dictatorial.
Frente a esto, el Gobierno español asoma la cabeza tras un silencio infamante, mientras el chavismo intenta digerir su nuevo vasallaje a EE.UU. Tienen las armas, pero ya no tienen a la gente.
La prueba del interés: No hay negocio sin ley
Al final, la prueba de fuego no será ideológica, sino económica. El CEO de Exxon fue tajante con Trump: “Es imposible invertir sin cambios significativos”. Nadie en su sano juicio pondrá capital a largo plazo en un país donde los ladrones de elecciones se mantienen en el poder por control remoto.
Para que el interés funcione, hace falta seguridad jurídica. Venezuela no es Irak ni Libia; posee una memoria democrática viva y un liderazgo extraordinario en Machado. Su plan de nation-building es claro: transición ordenada, propiedad privada y fin de la tortura.
El orden liberal parece muerto bajo las botas de la nueva geopolítica, pero la realidad es obstinada: ni siquiera en un mundo regido por la fuerza existe el progreso sin un Estado de Derecho.

