Las pruebas e indicios aportados por Aldama irán a las causas que en muchos juzgados amenazan a Sánchez
NotMid 30/04/2026
OPINIÓN
FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS
La Justicia no persigue al delincuente, sino al que comete delitos, al margen de quien sea. Y cuando la policía, por orden del juez, captura a un miembro de una banda organizada, lo que quiere es acabar con la banda, aunque sea al precio de que el que colabore con la Justicia obtenga algún beneficio a cambio de que su colaboración sea sincera y exhaustiva. Que el arrepentimiento sea sincero o forzado da igual, porque lo que se juzga no es el alma del arrepentido sino el fruto de su colaboración. Casi todas las bandas criminales y organizaciones terroristas se desmantelan gracias a la colaboración de arrepentidos, sea porque ven que la violencia para lograr un fin político ha derivado en bandidaje y atropello de gente inocente, sea porque el arrestado ya sólo aspira a una mejora de su pena, la protección de su familia o algún otro favor judicial.
Ya no me sorprende, pero me sigue espantando la facilidad con que los periodistas se identifican con los delincuentes, asesinos incluidos, y la frivolidad con la que llaman chivato y traidor al delincuente dispuesto a declarar contra sí mismo y la banda de la que forma parte, que es el caso de Aldama. Amén de chivato y traidor, se dice que es un chulo y que busca su beneficio penal. Y que no ha aportado pruebas de sus acusaciones, cuando estamos en un juicio concreto, el de las mascarillas, y ha dado material más que de sobra para muchos casos ya en los juzgados, como la financiación ilegal del PSOE, los negocios de Begoña, los putipisos de Ábalos y Koldo, o la estructura de esta organización criminal, que debuta en el caso de las mascarillas, pero a cuya jerarquía, financiación y actividad internacional le faltaba información cualificada, por ejemplo, sobre la cajera Delcy.
Que el árbol de Aldama no nos impida ver el bosque de Sánchez. Los pisos de la banda, el dinero negro, la lista de empresas de construcción a las que favorecer y de las que cobrar, la compra de la Internacional Socialista y la reventa de la política exterior son pruebas concretas. Como el que a Ábalos, secretario de Organización del PSOE, le sucediera el también recluso Cerdán, con las mismas tareas, y que a todos sirviera Koldo, el “gigante del socialismo”, según Sánchez. Le cuidaba los votos o se los compraba a los rumanos, y se hace el tonto disfrazado de Yeti o de El Solitario.
Las pruebas e indicios aportados por Aldama irán a las causas que en muchos juzgados amenazan a Sánchez. Tanto, que Porélmato empezó ayer a purgar fiscales decentes y promover sicarios togados. Que, además, pretenden instruir los casos que les pueden condenar.

