NotMid 05/04/2026
ASIA
Cuando la guerra en Irán estalló hace cinco semanas, las redes sociales occidentales y chinas se inundaron de datos inusuales: coordenadas exactas de portaaviones, análisis de frecuencia de reabastecimiento en vuelo y el despliegue pormenorizado de aeronaves estadounidenses hacia Teherán. No eran filtraciones gubernamentales, sino el producto de un mercado emergente: empresas de IA chinas que procesan datos de código abierto (OSINT) para vender inteligencia militar.
Integración Civil-Militar: El brazo privado de Pekín
Aunque el gobierno chino intenta mantener una distancia diplomática del conflicto, estas compañías —muchas con vínculos con el Ejército Popular de Liberación (EPL)— actúan como la punta de lanza de la estrategia nacional de integración civil-militar. Pekín ha invertido cientos de millones de dólares para que el sector privado potencie sus capacidades de defensa, permitiendo que el Estado se beneficie de la innovación sin mancharse las manos directamente.
MizarVision y Jing’an: Los nuevos “vigilantes” de Oriente Medio
Empresas como MizarVision (Hangzhou) han demostrado una capacidad de rastreo que desafía la seguridad operativa de EE. UU.:
- Monitoreo de la “Operación Furia Épica”: Detallaron el avance de los grupos de combate de los portaaviones USS Gerald R. Ford y USS Abraham Lincoln.
- Identificación de bases clave: Catalogaron con precisión la acumulación de cazas en las bases de Ovda (Israel), Príncipe Sultán (Arabia Saudí) y Al-Udeid (Qatar).
- El mito del sigilo: La firma Jing’an Technology llegó a publicar grabaciones de supuestas comunicaciones entre bombarderos furtivos B-2A durante los ataques iniciales, afirmando que “desde la perspectiva de la IA, no existe el sigilo absoluto”.
¿Amenaza real o propaganda tecnológica?
La comunidad de inteligencia de EE. UU. se encuentra dividida. Mientras que algunos expertos como Dennis Wilder (ex subdirector de la CIA) sugieren que estas empresas podrían estar sobreestimando sus capacidades para aliviar la presión interna de Pekín —recordando que China fue sorprendida por la captura de Nicolás Maduro—, otros advierten sobre el riesgo inminente.
“La proliferación de estas empresas aumentará la capacidad de China para contrarrestar a las fuerzas estadounidenses en caso de crisis”, afirma Ryan Fedasiuk, del American Enterprise Institute.
El dilema de los datos occidentales
Paradójicamente, gran parte de esta inteligencia se nutre de proveedores occidentales. Aunque empresas como Vantor y Planet Labs niegan vender directamente a estas entidades chinas, el análisis de las imágenes sugiere el uso de fuentes comerciales estadounidenses y europeas filtradas por algoritmos de IA de gran potencia.
Implicaciones geopolíticas: La guerra por delegación informativa
Este ecosistema tecnológico permite a Pekín una “negación plausible”. Al proporcionar inteligencia a través de empresas privadas, China puede apoyar a aliados como Irán o Rusia sin entrar formalmente en el conflicto.
El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha reconocido la gravedad de la situación: “Somos conscientes de que los adversarios están compartiendo información e inteligencia que no deberían, y estamos actuando en consecuencia”
Agencias

