NotMid 25/05/2026
MUNDO
El pasado domingo al mediodía, durante una teleconferencia clave entre el presidente Donald Trump y los principales líderes del Golfo Pérsico, el mundo árabe y musulmán, la diplomacia estadounidense dio un vuelco imprevisto. En el marco de las complejas negociaciones de paz con Irán, Trump sorprendió a sus interlocutores con una exigencia extemporánea: que todos ellos se adhirieran de inmediato a los Acuerdos de Abraham, la gran iniciativa de su primer mandato para normalizar relaciones con Israel.
Según revelaron medios como Axios, el planteamiento provocó un silencio inmediato e incómodo al otro lado de la línea, hasta el punto de que el propio Trump llegó a bromear preguntando si se había cortado la comunicación.
De la sugerencia al ultimátum en redes sociales
Horas después de que se desataran los rumores, la Casa Blanca despejó cualquier incógnita confirmando que la propuesta no era un globo de sonda, sino una exigencia en firme. El propio Trump lo escenificó a través de un extenso mensaje en sus redes sociales, fiel a su estilo de diplomacia directa y transaccional:
“¡Las negociaciones con la República Islámica de Irán van viento en popa! Solo habrá un gran acuerdo para todos o ningún acuerdo y volver al frente de batalla con más fuerza que nunca”, advirtió el mandatario.
En su escrito, Trump enumeró uno a uno a los líderes con los que había conversado el sábado —incluyendo al príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman; al emir de Qatar, Tamim bin Hamad; al presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, y al egipcio, Abdel Fattah El-Sisi— para concluir que, tras el esfuerzo mediador de Washington, «debería ser obligatorio que todos estos países, como mínimo, suscriban simultáneamente los Acuerdos de Abraham».
El factor saudí y el freno de la guerra de Gaza
Emiratos Árabes Unidos y Baréin (junto a Marruecos, Sudán y Kazajistán) ya forman parte de estos acuerdos históricos. Sin embargo, el estallido de la guerra de Gaza en octubre de 2023 congeló por completo los avances avanzados que la Administración Biden pilotaba para que Arabia Saudí normalizara relaciones con Israel a cambio de garantías de seguridad y cooperación nuclear civil. La posterior campaña militar israelí en Gaza y la extensión de los bombardeos a Siria, Líbano, Yemen e Irán sepultaron cualquier expectativa a corto plazo.
Ahora, Trump retoma la iniciativa pero elevando la apuesta al rango de orden. El presidente estadounidense matizó que, aunque podría aceptar las reticencias de «uno o dos países», la mayoría debe estar lista: «Debería comenzar con la firma inmediata de Arabia Saudí y Qatar (…) Si no lo hacen, demuestra mala intención».
Además, el neoyorquino introdujo un giro aún más inverosímil al asegurar que varios líderes le habrían manifestado que «se sentirían honrados» de que la propia República Islámica de Irán se uniera a los Acuerdos de Abraham una vez sellado el pacto nuclear y de paz. «¡Eso sí que sería algo especial!», remató.
Un tablero regional bloqueado
El órdago de Trump añade más presión a unas negociaciones que llevan meses encalladas en un laberinto geopolítico:
- El frente de Líbano: Uno de los principales escollos radica en el alcance geográfico de la tregua. Mientras Israel intentó inicialmente que el alto el fuego no cubriera el territorio libanés —donde mantiene sus bombardeos—, Teherán exige que cualquier cese de hostilidades sea regional y proteja a su principal proxy, la milicia Hezbolá.
- Oposición interna en Israel: El borrador del acuerdo no convence en Tel Aviv. Yair Lapid, líder de la oposición israelí, calificó el plan de «perjudicial para Israel y la región», argumentando que no frenará de forma efectiva el programa nuclear iraní y abrirá la puerta a que los ayatolás consigan la bomba atómica.
Pese al ruido diplomático, la maquinaria negociadora sigue en marcha. Medios estatales iraníes confirmaron el viaje a Qatar de una delegación de alto nivel de Teherán para intentar desencallar la situación. Entre los emisarios figuran el ministro de Exteriores, Abbas Araghchi; el presidente del Parlamento, Mohammad Bagher Ghalibaf, y el gobernador del Banco Central, Abdolnaser Hemmati, los mismos rostros que protagonizaron el único cara a cara de máximo nivel con Estados Unidos celebrado recientemente en Islamabad.
Agencias

