Todo comenzó con una conversación interceptada por la inteligencia financiera francesa. Cuatro años después, la Audiencia Nacional cerca una descomunal trama de blanqueo que conecta el dinero del rescate a Plus Ultra con el expolio chavista.
NotMid 26/05/2026
ESPAÑA
Fue apenas una conversación en un chat de Signal, supuestamente una de las aplicaciones de mensajería más seguras del mundo. Pero la Autorité des Marchés Financiers (el regulador financiero francés) la pescó.
Entre el 30 de septiembre y el 11 de octubre de 2022, Felipe Baca, un empresario franco-peruano, y Danilo Diazgranados, un broker venezolano, ambos afincados en Madrid, intercambiaban mensajes. Este último, bajo el alias de ‘Jetser’, le comentaba a Baca que tenía un “cliente” en Venezuela con la urgente necesidad de blanquear “una importante cantidad de dinero en efectivo”. Supuestamente, los fondos provenían del pago de “unas obras”. Dinero negro, en fin, que requería ser lavado.
Esa charla fue la espita. La rendija por la que comenzó a aflorar una monumental trama de blanqueo vinculada al expolio del Estado venezolano por parte de la dictadura chavista. Un hilo que, casi cuatro años después, ha provocado un hito inédito: la imputación, por primera vez en la historia, de un expresidente del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero.
La telaraña internacional y el rescate de Plus Ultra
Volviendo al relato de los hechos, Baca le ofreció a Diazgranados su propia estructura de túneles mercantiles: la firma Adamas, una telaraña internacional de sociedades-espejo ramificada en Islas Mauricio, Ginebra, Reino Unido, Países Bajos y España. Ambos concretaron el negocio en “un conocido restaurante de Pozuelo”, según dejaría constancia la Fiscalía Anticorrupción en el sumario de la causa.
Siguiendo la máxima policial de “seguir el dinero”, las autoridades francesas solicitaron la detención de Simon Verhoeven, el ciudadano holandés que controlaba las filiales suiza y británica de Adamas. Al declarar ante la Fiscalía de Ginebra, Verhoeven soltó la primera bomba: tres sociedades del grupo habían otorgado préstamos millonarios a la aerolínea Plus Ultra, y dichos créditos habían sido “íntegramente reembolsados” por la compañía. Hoy se sabe que ese reembolso se ejecutó con dinero público español: el del polémico rescate estatal.
A partir de ahí, el dinero completó un circuito perfecto. Una de las filiales de Adamas, llamada Allpa Wira, compró 30 millones de euros en oro a Al Joud, otra sociedad en Emiratos Árabes controlada por Baca. De Dubai, los fondos viajaron a una cuenta en Panamá y, finalmente, regresaron al origen de la operativa: Rodolfo Reyes, dueño de Plus Ultra. El dinero negro expoliado a Venezuela había sido lanzado como un bumerán global para volver a sus manos completamente limpio.
De las toneladas de oro a “nuestro pana Zapatero”
En 2024, Suiza envió una comisión rogatoria a España, mientras Francia abría un nuevo frente. Reyes —sobre quien la Audiencia Nacional dictó una orden internacional de detención el pasado lunes— aparecía implicado en otra investigación francesa por intentar transferir entre cinco y ocho toneladas de oro a Dubái a través de la compañía aérea Coyne Airways.
Francia destapaba así otra operativa de lavado de Reyes, a quien en los chats apodaban “Rodomax”. Fue él quien, presuntamente tras fidelizar al expresidente español para asegurar los 53 millones de euros del rescate a Plus Ultra, escribió la frase clave: “Nuestro pana Zapatero detrás”.
El epicentro de la investigación se trasladó entonces a España. Verhoeven, el eslabón holandés de la red, residía en Santa María del Camí (Mallorca). En octubre de 2024, la UDEF registró su domicilio por orden de la Audiencia Nacional, hallando joyas, dinero en efectivo, dos pequeños lingotes de oro y varios relojes de lujo valorados en más de 240.000 euros.
El “Zorro” y los negocios con el chavismo
Aunque la documentación enviada inicialmente por Ginebra estaba incompleta —faltaban los contratos de préstamo a Plus Ultra—, la Fiscalía Anticorrupción unió los puntos. El Ministerio Público rescató los indicios que el Juzgado de Instrucción 15 de Madrid estaba a punto de archivar y presentó la denuncia. El resultado: Zapatero deberá declarar ante el juez José Calama como imputado por presunto tráfico de influencias, falsedad documental y organización criminal los próximos 17 y 18 de julio.
Con el avance de las pesquisas, las piezas del puzle encajan. La jueza Esperanza Collazos, al elevar la causa a la Audiencia Nacional, señala al broker Danilo Diazgranados como “amigo” de Zapatero y presunto beneficiario de sus gestiones mediadoras ante el régimen de Nicolás Maduro.
Según el auto, el expresidente —a quien Diazgranados apodaba en sus chats como ‘Zzzzz’ o “Zorro”— habría negociado con Repsol para que su amigo controlara la distribución de lubricantes de la petrolera en Venezuela (un vínculo que Repsol ha negado tajantemente). Para la instructora, el volcado de los chats de WhatsApp evidencia “actos concretos que sugieren la comisión de delitos de cohecho, tráfico de influencias y corrupción en los negocios por parte de una organización jerarquizada y con vocación de permanencia”
Agencias

