NotMid 25/10/2026
Opinión NotMid
La policía del estado Trujillo —atendiendo con toda probabilidad las instrucciones del gobernador Gerardo Márquez— confirmó este hecho: las desapariciones breves no son un exceso aislado, sino el nuevo modus operandi con el que el régimen busca perpetuar la represión durante esta etapa de interinato, intentando aparentar una distancia que no tiene con el madurismo.
A Márquez, sin embargo, no se le puede otorgar el beneficio del olvido.
Es el mismo dirigente que en la campaña de 2023 incitó abiertamente a la violencia contra María Corina Machado, ordenando a las huestes del PSUV impedir su paso por la entidad y “sacarla a coñazos”.
Lo ocurrido con el coordinador de Vente Venezuela no responde, por lo tanto, a la ocurrencia de un subalterno.
Se trata de una decisión política directa de Márquez y, por encima de ello, de la manifestación de un sistema empeñado en aplastar a la sociedad venezolana.
Frente a este esquema, la única respuesta válida es intensificar la presión, la denuncia pública y la articulación social hasta concretar un cambio verdadero.
Por esta razón, la atención está fija en el próximo 11 de diciembre.
Esa fecha será la prueba de fuego para determinar si el nuevo Tribunal Supremo de Justicia asumirá una verdadera transformación estructural —capaz de sentar las bases de una transición democrática sin espacio para personajes como Márquez—, o si, por el contrario, ofrecerá al país otra solución a medias.
Aceptar un resultado incompleto sería validar la dinámica que se ha visto hasta ahora: un escenario donde se excarcelan presos políticos pero de manera selectiva y bajo régimen de libertad condicional; se desbloquean algunos medios mientras se mantiene la censura sobre otros; y se habla de reconciliación sin derogar la llamada “Ley contra el Odio”.
En definitiva, un marco en el que se pretende celebrar un “nuevo momento” mientras en el fondo persisten, intactos, los vicios, abusos y redes de corrupción del régimen que nos trajo hasta aquí.

