NotMid 08/07/2026
Opinión NotMid
Es una obviedad que Delcy Rodríguez aprovechará la coyuntura para acelerar su agenda política.
No nos referimos al mero baile de sillas en los ministerios, sino al verdadero premio gordo: el levantamiento total de las sanciones, con especial urgencia en las personales, que son las que verdaderamente quitan el sueño en el poder.
El relato oficial es tan simple como efectivo: hay que liberar los fondos para la reconstrucción de Venezuela.
Presentar el desbloqueo financiero como la ruta crítica para la recuperación económica es su nueva “caja de herramientas” discursiva. A primera vista, el argumento parece irreprochable —después de todo, ¿quién va a oponerse a la reconstrucción? Dispuesto así el tablero, la trampa aparece en la letra pequeña, esa que deliberadamente intentan camuflar:
Pretenden activar la recuperación sin cambiar un solo ápice del libreto ni sustituir a los actores que provocaron el desastre.
En esta y en cualquier circunstancia, el alivio de la presión internacional no puede ser un cheque en blanco; debe ser la consecuencia directa de las transformaciones que la justificaron en primer lugar.
Unas reformas institucionales que, hoy por hoy, siguen brillando por su ausencia:
Independencia real del Banco Central de Venezuela (BCV)
Restablecimiento pleno del Estado de derecho.
Legitimidad electoral indiscutible de las autoridades.
Transparencia absoluta y rendición de cuentas.
Levantar sanciones sin exigir estos ajustes institucionales equivale a intentar corregir el daño estructural de un edificio pintando las paredes que se están cayendo a pedazos.
Habrá que seguir vigilando de cerca.

