NotMid 01/05/2926
Editorial NotMid
Cualquier adjetivo resulta insuficiente para describir la desfachatez y el vandalismo institucional de un régimen que insiste en darnos la razón: “por más que te tongonees, siempre se te ve el bojote”. La esencia no se oculta con coreografías de poder.
Desde la mofa de Delcy Rodríguez ante la miseria de trabajadores y pensionados, pasando por el colapso arbitrario de Caracas, hasta el desprecio de Plascencia hacia la humanidad de los presos políticos; cada gesto es una pieza del mismo rompecabezas de ruindad.
Son manifestaciones de una vileza que opera en distintos niveles, pero con el mismo origen: el desprecio por el ciudadano.
Ninguna operación de maquillaje, ningún cambio de indumentaria ni transiciones cromáticas del rojo al azul pueden camuflar su naturaleza. Es, de hecho, revelador verlos perder los estribos; observar cómo se enredan en su propia red de falacias hasta que la estafa queda al desnudo.
La historia es implacable: el pueblo ya ha demostrado que posee memoria y capacidad de respuesta. El ajuste de cuentas con la realidad será, tarde o temprano, inexorable.

