NotMid 22/04/2026
Editorial NotMid
La Constitución venezolana es tajante: se prohíbe la extradición de nacionales. Sin embargo, en la política del Palacio de Miraflores, las leyes suelen ser de plastilina.
El pasado lunes, el régimen entregó a Panamá a Ali Zaki Hage Jalil, un presunto operador de Hezbollah que, tras años residiendo en Margarita, ostentaba la ciudadanía venezolana.
Para sortear el obstáculo constitucional, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) aplicó una lógica tan simple como peligrosa: dictaminó que Hage Jalil obtuvo la nacionalidad de forma fraudulenta con el único fin de evadir la justicia. Con ese plumazo, su protección desapareció y fue enviado al exterior sin mayores contratiempos.
Lo curioso es que, hasta ahora, ninguna de las voces habituales del oficialismo ha salido a las calles bajo el lema de “Devuélvannos a Hage”. El silencio es sepulcral.
No hace falta ser un analista de inteligencia para entender que este caso no es un hecho aislado, sino la construcción de una vía rápida para el destino de Alex Saab. El “diplomático” estrella del chavismo también adquirió la nacionalidad venezolana bajo circunstancias, cuanto menos, opacas.
Si el TSJ ya validó que una nacionalidad “fraudulenta” anula la prohibición de extradición, el camino hacia una corte en Estados Unidos parece estar ahora totalmente despejado para Saab. Esto explicaría, entre otras cosas, las prisas recientes por renovar la cúpula de magistrados: se necesita un tribunal que no tiemble al firmar el “entregúese”.
Nota para los activistas
Un consejo para quienes formaron parte del movimiento Free Alex Saab: vayan desempolvando las franelas, las gorras y el material publicitario. Todo indica que pronto tendrán trabajo de nuevo. Eso sí, prepárense para hacerlo por amor al arte, porque en las arcas del Estado ya no queda presupuesto para patrocinar lealtades.
El precedente: Se rompe el dogma de la no extradición de venezolanos.
La herramienta: El TSJ utiliza la nulidad de la nacionalidad como llave jurídica.
El objetivo: Allanar el terreno legal para cumplir compromisos internacionales o deshacerse de fichas incómodas como Saab.

