NotMid 29/05/2026
ESPAÑA
Tras expandirse por Venezuela, Colombia, México, Brasil, Argentina y Estados Unidos —donde la administración de Donald Trump la catalogó como «organización terrorista extranjera»—, la megabanda criminal el Tren de Aragua lucha por implantarse en España a través del narcotráfico, los robos y la extorsión.
El último pulso de la organización lo ha frenado la Policía Nacional con la detención de seis presuntos integrantes. Los arrestados formaban una estructura criminal especializada en asaltos violentos a viviendas y apartamentos turísticos de lujo en Madrid y otras localidades del país.
El asalto a ‘CryptoSpain’, el origen del hilo policial
La investigación sitúa entre sus víctimas al empresario Álvaro Romillo, conocido como CryptoSpain y socio del eurodiputado Alvise Pérez. En agosto de 2025, Romillo fue asaltado en su vivienda de una urbanización privada en San Sebastián de los Reyes. Cinco hombres armados irrumpieron de madrugada en la casa, lo maniataron junto a su pareja con bridas y cinta adhesiva, y los obligaron a realizar transferencias de criptomonedas mientras registraban el inmueble en busca de relojes, joyas y dinero en efectivo.
Aquel golpe fue el detonante de una investigación que ahora ha permitido desarticular esta célula. Según la Policía, los detenidos no actuaban de forma improvisada, sino bajo una organización rígidamente estructurada, con reparto de funciones y una meticulosa planificación previa.
«Habían preparado un comando de asalto perfectamente establecido», explicó uno de los responsables policiales del caso.
Mientras una parte del grupo accedía a las viviendas y reducía a las víctimas, otros miembros permanecían en el exterior vigilando los alrededores y asegurando la huida. «Estaban controlando en todo momento la posible llegada de las fuerzas de seguridad para garantizar el éxito del golpe», señaló el investigador.
Retenciones de cinco horas y un disparo a bocajarro
Los agentes sostienen que los asaltantes eran capaces de permanecer hasta cinco horas dentro de un domicilio. Durante ese tiempo, inmovilizaban y amenazaban a las víctimas para vaciar sus cuentas corrientes y saquear sus bienes. «Asumían un riesgo importante, para lo cual necesitaban tener bajo control todas las variables», detalló el mando policial.
Hasta el momento, la investigación atribuye al grupo al menos tres robos violentos. En dos de ellos, las víctimas permanecieron amordazadas y atadas de pies y manos durante horas. El tercer asalto, cometido en un apartamento turístico, rozó la tragedia: uno de los delincuentes disparó en el rostro a un inquilino que opuso resistencia. El hombre sufrió lesiones de extrema gravedad y estuvo a punto de perder la vida.
La profesionalidad del grupo se reflejaba también en su equipamiento: armas de fuego, inhibidores de frecuencia, matrículas falsificadas y sofisticados elementos de camuflaje. Al ser preguntado directamente sobre si se trataba de delincuentes profesionales, el responsable policial fue tajante: «Sí».
El cordón umbilical con Tocorón y la expansión en España
Esta operación es un capítulo más en la batalla de las fuerzas de seguridad contra una organización nacida a miles de kilómetros de España, concretamente en la prisión venezolana de Tocorón (Aragua).
Aquel penal funcionó durante años como el cuartel general de la banda. Cuando las autoridades venezolanas recuperaron el control de la prisión en septiembre de 2023, descubrieron un entramado más parecido a una urbanización de lujo que a un centro penitenciario: piscina al aire libre, una discoteca llamada Tokio, restaurantes, zoológico con animales exóticos, un campo de béisbol y cajeros automáticos. Los reclusos se desplazaban en motos de gran cilindrada, portaban fusiles de asalto y contaban con túneles secretos para entrar y salir en libertad.
Desde esa base, el Tren de Aragua se ramificó por el continente americano hasta cruzar el Atlántico. España entró en su radar en 2024, año en el que la Policía Nacional detuvo a 13 presuntos integrantes de su primera célula en el país, entre ellos el hermano de Héctor Rusthenford Guerrero Flores, alias Niño Guerrero, líder histórico de la organización. Aquella operación desmanteló dos laboratorios de tusi (cocaína rosa) y destapó una red de narcotráfico con presencia en varias provincias.
El cerco policial no ha cesado. El golpe más reciente se asestó el pasado jueves en Madrid con el arresto de Luis José R. R., alias Mamera. El detenido, de 30 años, está considerado por las autoridades peruanas como uno de los líderes de Los Gallegos, una de las facciones más sanguinarias vinculadas a la banda venezolana. Sobre él pesaba una orden roja de Interpol por homicidio, extorsión y narcotráfico. Su captura confirma una preocupante tendencia: los cuadros dirigentes del Tren de Aragua intentan blindarse en España mientras su imperio criminal busca expandirse fuera de América Latina.
Agencias

